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17 noviembre 2008

Una gran barrera que debe romper la sociobiología es el terco esceptisismo que tiene la humanidad respecto a lo limitado que puede resultar nuestro comportamiento. Creemos que somos totalmente autónomos y que nuestras decisiones sólo dependen de nuestro carácter y libre albedrío, No es que seamos víctimas totales de nuestros genes, pero condicionan muchos de nuestros actos.Un virus biológico altera nuestra salud, finalmente no es un ser vivo, sólo es una cadena de información cuya codificación altera el núcleo de nuestras células y reproduce dicha alteración tanto y como nuestro sistema autoinmune sea capaz de limitarlo. Les dejo este interesante artículo en el blog de Pere. Espero tengan la curiosidad de leerlo. "el amor es sólo un parásito"

16 julio 2008

La izquierda tiene muchos defectos... pero el arte es una de sus virtudes (no existen artistas de derecha)
Roger Aleph

"Como si llegaran a buen puerto/ mis ansias,/ como si hubiera donde/ hacerse fuerte,/ como si hubiera por fin/ destino para mis pasos,/ como si encontrara/ mi verdad primera,/ como traerse al hoy/ cada mañana,/ como un suspiro/ profundo y quedo,/ como un dolor de muelas/ aliviado,/ como lo imposible/ por fin hecho,/ como si alguien/ de veras me quisiera,/ como si, al fin,/ un buen poema me saliera./ Llegar a ti."

"Letra: el Sup. Música: Joaquín Sabina", o
"Letra y música: Joaquín Sabina (a petición del Sup)"

http://www.tinet.org/~gbc/carta.htm

02 septiembre 2007

La infidelidad

"…what you feel only matters to you, it’s what you do to the people you say you love; that's what really matters, its the only thing that counts!…"

Tal vez es que mi vida ha estado marcada por este “tema”, cómo explicar la sensación que me produce el saber una “eventualidad” de esas en la vida propia o en la vida de alguien cercano. Podría decir que conforme he “crecido” mi perspectiva de esto ha cambiado, originalmente aceptaba que un simple acostón o un apasionante beso con alguien más que no fuese mi pareja (o la de alguien más) era intrascendente; justificaba que había más afecto en un apretón de manos que en una fugaz aventura.

Hoy pienso que el infiel es en sí un ser sumamente corrupto y egoísta, porque al actuar de dicho modo no piensa en como la vida de su pareja puede ser trastornada seriamente; el infiel tiende a ser muy permisivo con sí mismo, pues asume que la importancia de dicha eventualidad no es relevante para su propia vida. Sin embargo, dicho argumento tiene la perspectiva equivocada; pues no es importante que tan significativo es para uno dicha circunstancia, sino en la perspectiva correcta se debe asumir la consecuencia de los actos propios en las emociones y la vida de ese alguien especial que se dice querer o amar.

No sólo es corrupto quien tiene pareja y comete infidelidad, también lo es el cómplice cuando es de su conocimiento los compromisos y deberes del otro. Residualmente el infiel es un ser muy débil, pues a falta de la capacidad de autorestricción se corrompe en la tentación de la infidelidad. Pueden existir varios motivos que lleven a una persona a cometer infidelidad: una relación vigente desgastada, falta de intimidad con la pareja, falta de comunicación, falta de novedad o agotamiento romántico o sexual, etc., etc.; sin embargo no justifican la ausencia de carácter para resolver la vida de un modo correcto.

Creo la solvencia moral y la fuerza de carácter son fácilmente demostrables en dicha faceta de las personas, la fidelidad en la pareja, la lealtad entre amigos, la ética profesional y los valores sólo son reales cuando demostrables; el que le es infiel a su pareja traicionará a sus amigos y comprometerá su profesión. Tal vez hay grados para cada circunstancia, pero es simple si eres infiel eres corrupto y tu ética y lealtad también tendrán precio.

17 diciembre 2006

Ser o no-ser, o ¿cómo vivir el amor en tiempos posmodernos?

Decía un tío que el amor en una enfermedad, sufres palpitaciones, te da calentura y dices incoherencias, pero también decía que afortunadamente se cura con el tiempo. Pienso que la cura no es tan afortunada como él predicaba, dado que vida romántica es un modo de trascender y de disfrutar la vida.

Sin embargo parece que a muchas parejas el amor les resulta más una complicación que un beneficio; pues existe una fuerte tendencia a caer en relaciones codependientes en las cuales las personas se crean problemas y generan vicios dentro de sus relaciones, principalmente celos, chantajes, violencia; creando cuadros de baja autoestima, aislamiento social y en general un malestar anímico más que un placer.

Sin embargo parece también que es un problema que en el caso de los mexicanos tiende a agudizarse, pues la cultura católica pro-machista hace que los hombres en general estemos poco preparados para vivir relaciones de románticas libres, respetuosas de la integridad y de la individualidad del otro. Esto parece más estar vinculado con la idea de “pertenencia”: “mi novia”, “mi mujer”, “mía”; es ahí donde el concepto de libertad se pervierte, pues vivir una relación romántica no implica pertenencia, uno no posee al otro, simplemente ambos comparten su tiempo, cariño, amor, cuerpo, espíritu, ideales, etc.

Pareciera que, por lo que escucho de muchas mujeres, gran parte de problema es que los hombres que no han aprehendido a respetar a sus parejas y siguen aferrados a un esquema de relación de “macho Alfa dominante”. Sin embargo también las mujeres generan muchos de los conflictos en general, creo sólo son una exteriorización de problemas de baja autoestima en ambos casos (hombre o mujer). Pues basta ver cuantas malas parejas uno suele encontrarse en el tiempo, en realidad, la excepción son las parejas que “funcionan” bien; pues la gran mayoría vive relaciones tormentosas, monótonas, poco satisfactorias para ambos y en general están con el otro aun cuando no se siente bien mutuamente.

Parte del problema puede ser resuelto en el modo en que se definen las relaciones, en el amor hay muchos juegos y cada uno tiene reglas, muchas de ellas son reglas que se definen con el tiempo, otras deben ser principios básicos. Sin embargo lo difícil no es definir las reglas o conceptos, sino hacerlos válidos; toda relación es un concepto en sí, pero ello no implica poner “etiquetas”: “novios”, “amantes”, “esposos”, “concubinos”, etc. Porque las etiquetas tienden a ser lugares vacíos, lo relevante es, al final de cuentas, como se vive en la cotidianeidad el respeto al otro y como se comparte aquello que es el amor.

Lo lamentable del amor es la confusión que suele tenerse al creer que llorar, sufrir, chantajear, celar, controlar, determinar, imponerse sobre el otro y absorberle toda su vida y limitarlo a sólo estar con uno en todo momento, sea amor. El amor no es fácilmente definible, pero si es sencillo distinguir cuando no hay amor de por medio entre dos personas; porque uno de los dos no es feliz.