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24 junio 2007

La agenda verde

La Ciudad de México es conocida mundialmente por varias de sus más notables características, superpoblada, supercontaminada y con problemas viales; además de sus atractivos turísticos e historia. En la geopolítica nacional el DF es el bastión perredista por excelencia, con niveles de votación y aprobación similares a las de un sistema de partido único y también es la ciudad que mostró más altos niveles de descontento respecto al régimen prisita de antaño. El DF desde 1997 es gobernado por el PRD y en la actualidad el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrad tiene entre sus prioridades labrar el terreno de lo que para él pudiera ser una plataforma electoral para el 2012; obviamente entre sus varios retos está la complejidad política de ser heredero del aún vigente AMLO.

En el contexto político nacional Ebrad es un gobernante de izquierda, las prioridades en su agenda política lo denotan, sin embargo tal vez el tomar temas como el aborto, la eutanasia y la agenda ecologista no le paguen al viejo expriista los dividendos esperados. Es mas, el posicionamiento político de Ebrad responde más a una política de contraste que a un interés genuino del gobernante. Pues cabe la duda, respecto a la legitimidad de sus propuestas en un entorno donde las posiciones políticas más visibles ya han sido tomadas por el gobierno federal; esto en clara referencia al combate al narco.

Ebrad ha tomado las calles en bicicleta; el primer lunes de los últimos meses ha hecho que los primeros mandos de su gabinete lleguen a sus respectivas oficinas en dicho medio de transporte, además de cerrar el circuito interior y otras vialidades en domingo para hacer lo que el GDF llama el ciclotón. Empero a esta estrategia el brillo en medios ha sido mediocre, en un análisis personal realizado con una base de datos que incluye los encabezados de los principales diarios de la ciudad, he encontrado pocas apariciones del jefe de gobierno por causa de la agenda verde que está manejando.

Por otra parte el gobierno federal (Calderón) ha logrado posicionar mejor su agenda antinarco, empero en una estrategia de largo plazo Calderón muy probablemente termine lamentando haber tomado dicha bandera, dado que el combate al narco es un problema complejo, que no sólo depende de que tanto énfasis ponga el ejército en sus operativos, sino también en que estrategias binacionales (México y EU) se apliquen para disminuir este tipo de crimen y muchas otras circunstancias conexas.

Gracias a las encuestas de evaluación que el diario Reforma realizó, en el trimestre anterior, respecto al gobierno del DF y el federal, podemos ver el progreso de la imagen pública que tanto Ebrad como Calderón han tenido. En lo tocante a Ebrad se puede apreciar que su nivel de aprobación no ha incrementado, es más, respecto su nivel de desempeño respecto al medio ambiente la percepción es de tendencia negativa. Adicionalmente a esto, la encuesta denota que la población no cree que se logren abatir los niveles contaminación que dominan en el Valle de México; a ello también se le suma que el uso de la bicicleta como una estrategia para disminuir la contaminación no le parece a la ciudadanía una alternativa viable.



Ebrad logró mantener la misma calificación que obtuvo en el primer trimestre de año, al contrario de lo que se hubiera podido esperar (y también al contrario del avance de Calderón), el mandatario no aumentó su nivel de aprobación, muy probablemente como una consecuencia del poco lustre de sus acciones en contraste a las del gobierno federal, y también a la poco relevante aparición que ha tenido en medios, principalmente porque han estado dominados por temas que van más allá del ámbito del DF.



Empero la apuesta de Ebrad muy probablemente de frutos en el largo plazo, primero porque el tema ambiental es una agenda global, que paulatinamente será el foco de atención de toda la población en el largo plazo, la tala ilegal, la contaminación de ríos y el uso de biocombustibles ya son temas que están en agenda y que continuarán siendo relevantes. Adicionalmente a esto, la sociedad es conciente que el daño medioambiental es grave y que su solución no es inmediata, por ello los resultados serán muy paulatinos y no habrá un costo político que Ebrad tenga que asumir al no cumplir totalmente con los objetivos que se propone. Mientras el tiempo transcurre es probable que el jefe de gobierno amplié su agenda con otros temas de mayor visibilidad, como lo son las expropiaciones que ha realizado y el combate al narcomenudeo.

04 junio 2007

La aprobación

En la actualidad en el México democrático los gobiernos desde Ernesto Zedillo han sido muy puntuales en el seguimiento de la opinión que lo mexicanos registran respecto al presidente y su forma de gobierno. La tríada imagen pública, acciones de gobierno y opinión pública es relevante en todos los países en vías de democratización o ya democráticamente consumados. La relevancia radica en el simple hecho de tener conciencia (como gobierno) de la necesidad de contar con un buen nivel de aprobación para mantener la estabilidad política (y muchas veces económica) de una nación democrática.

Puntualmente el diario Reforma publicó el pasado viernes primero de junio los resultados de la segunda encuesta de aprobación presidencial; en la que Felipe Calderón Hinojosa registró un puntual ascenso en el nivel antes presentado. 65% de aprobación no es una mala calificación y el ascenso de siete puntos porcentuales respecto al trimestre anterior es digno de notar.
Las razones de esta tasa de aprobación son muchas, el trabajo en medios y la difusión del combate al narco usando como punta de lanza al ejército son las principales causas, ya que el “presidente del empleo” no ha logrado cumplir su promesa de campaña en el rubro que más destacó entonces.

El ejército es la institución con mayor confianza y credibilidad en México, el nivel que registra es superior al que tiene la Iglesia y muy por encima del que gozan otros niveles de gobierno (la tasa de confianza se aproxima al 68%). Esto implica que cuando el presidente es respaldado total y evidentemente por el ejército recibe no sólo el mando de las fuerzas armadas, sino también se infunde del halo de confianza que esta institución tiene.

Sin embargo la población no está totalmente segura del uso del ejército como herramienta de combate al narcotráfico, me parece que no tanto en el sentido de temer un régimen militar, sino en el sentido de la necesidad de consolidar un poder en particular para hacer frente a dicho mal.


Por otra parte México sigue siendo un país apto para un régimen militarizado, la última ronda de la Encuesta Mundial de Valores (2005) así lo denota, pues la mano dura es preferible a una democracia inestable y anquilosada.

Finalmente cabe destacar que la cobertura en medios del tema es muy relevante, más enfatizada desde el mes de abril, siendo el combate al narco la guerra que el ejército mexicano está realizando contra nuestro enemigo interno más común, la inseguridad. La confianza en Calderón no sólo está respaldada en la que se tiene en el ejército, sino también él ha logrado capitalizarse como el comandante que une a los mexicanos contra el enemigo, es decir, Calderón está aplicando una estrategia de guerra como la estrategia política para unir al México que quedó dividido después de las elecciones pasadas.