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03 enero 2009

...la riqueza que no genera derrama económica es porque se encuentra en manos ociosas y egoistas...

Parafraseando a Antonio López de Santa Anna

08 julio 2007

Conciencia histórica

Los hechos no hablan por si mismos, en realidad no importa que es lo que ha sucedido en el tiempo sino como se interpreta un suceso en particular y como se contextualiza a una realidad y circunstancia específica. Es mas, un mismo hecho puede y debe ser reinterpretado en múltiples ocasiones en la vida; la historia personal se debe ajustar siempre al presente, de este modo es posible retomar el pasado y entendernos como el resultado de un sinfín de encrucijadas y decisiones que nos han puesto a cada uno en distintas circunstancias. El presente no es más que un resultado de lo que hicimos y dejamos de hacer.

Entonces aquellos distintos momentos que se han vivido tienen una marca que perdura en todo momento, pues somos la consecuencia de ellos, analizar cada uno de los más trascendentes construye la historia que nos ha forjado. Es decir, sin introspección el individuo es un ser atemporal, pues su ser sólo sucede en el presente al no tomar conciencia de lo que ha sido y ha hecho; esto significa que el sentido de la vida es el sentido de la interpretación de la historia personal.

Algunos ejemplos clave de cómo esto funciona son sencillos, un ser sin historia es incapaz de autodefinirse respecto a valores: la lealtad, la fidelidad, la honestidad, etc., son pruebas de fuego, es decir quien no ha vivido una circunstancia que defina su temple respecto a ello no puede afirmarse como poseedor de dicha cualidad. Pero incluso el que ha fallado en las pruebas puede recontextualizarse como virtuoso dada una nueva realidad; analizando su propia historia como el elemento guía de lo actualmente es. Los que han sido infieles pueden reinterpretar los momentos pasados y tratar de entender porqué le han fallado a sus antiguas parejas ¿fueron las circunstancias? ¿fue la naturaleza del infiel? o simplemente fue algo que tuvo que pasar para que hoy el infiel se redefina en función de las experiencias y lecciones aprehendidas.

Reconstruir el propio pasado es una tarea ardua, tan complicada como hacer investigación histórica respecto a sucesos como guerras, procesos políticos, etc., ya que la propia vida puede ser muy complicada al tratar de entender los distintos cauces que llevaron a un desenlace en particular. ¿Cómo saber si un romance fracasó porque hubo una traición o porque el romance ya había fracasado hubo traiciones? ¿Cuándo un suceso crítico es la causa o es la consecuencia? En una vida que toca la vida de muchas otras personas, las causas propias pueden ser las consecuencias de la vida de los demás; distinguir lo que para uno fue trascendente y determinante no es sencillo, definir con claridad si eso que ya sucedió es lo que nos determina hoy en una circunstancia distinta es un proceso de toma de conciencia respecto a la propia historia.

Elevar el nivel de conciencia es un modo de darle un sentido a la vida, pues sin origen (historia) no hay destino y entonces la vida se vive en automático simplemente esperando a que un día acabe como consecuencia del paso del tiempo.

25 marzo 2007

La TV y los grandes momentos de la historia que presencié

El 9 de noviembre de 1989 miraba la televisión tranquilamente antes de comer, seguramente eran la 1pm un poco antes, tal vez más tarde, no recuerdo muchos detalles, pero de lo que estoy seguro es que Jacobo Zabludovsky narraba con cierto tono emotivo como la gente se arremolinaba cerca del muro de Berlín y con mazos y cuerdas, a patadas y de muchas maneras derribaban esa pared que dividió a Alemania durante 38 años.

Otro gran momento fue la firma del Pacto de Solidaridad Económica que De la Madrid suscribió por diciembre de 1987, después dicho pacto se llamó PECE, recuerdo bien la imagen de la mesa en la que estaban entre otros el emblemático Fidel Velásquez, al cual nunca olvidaré pues mil veces vi como lo entrevistaban y él con su tono inaudible contestaba. Aquel momento fue anunciado como el fin de las crisis inflacionarias de aquel entonces, falsa esperanza, que después continuos spots de TV lo seguían tratando de fincar.

Recuerdo muy bien la emoción que sentí cuando escuché por primera vez la melosa tonada de Sooooolidariadad... venceremos... tara tara... jajajaja... si, debo admitir que el Salinismo me cooptó en sus filas, los comerciales en los que “la gente” ponía la mano de obra y el gobierno los recursos fueron la mejor estrategia mediática de aquella época.

Otro momento clave fue la muerte de Colosio, recuerdo muy bien que esa noche regresé a casa y venía de hacer algunas compras junto con mi madre, cuando llegamos una de mis hermanas nos dijo... “mataron a Colosio...” y nosotros incrédulos fuimos directo a la TV y minutos después el médico a cargo salió a las puertas del hospital donde el cuerpo se hallaba y anunció a todo el país que “... el licenciado Luis Donaldo Colosio...” había muerto... la gente presente se lamentaba con dolor... nosotros, simplemente seguíamos sin creerlo.

Para bien Zedillo sólo dio notas buenas y una de sus memorables frases... “no tengo change” fue mil veces superada por el “¿...y yo por qué?” de ya saben quien; que el mismo Zedillo anunció como ganador de las elecciones del 2 de julio de 2000, momento en el mi corazoncito prisita se rompió en cachitos, tan pequeños como Labastida.

Y a la pregunta... y donde estabas el 11 de septiembre de 2001... en el WTC... Ciudad de México, afortunadamente no en NY. Me enteré de dicha tragedia gracias a una llamada de mi mamá, que me preguntó donde estaba mientras yo cruzaba un detector de metales que el estado mayor había puesto, pues Fox iba a pronunciar un discurso en un evento de telecomunicaciones al que fui a trabajar.

Finalmente no puedo olvidar el eclipse de sol que se apreció en su totalidad en la ciudad de México el 11 de julio de 1991, y claro, para rematar el día que a Televisa se le ocurrió despedir al Papa pidiéndole a todos los mexicanos que apuntaran espejos al cielo cuando el avión despegó.

01 julio 2006

Una infancia ochentera

Es extraño como el tiempo nos da perspectiva de los distintos momentos de nuestra vida, creo existe cierto efecto que la velocidad y el tiempo le imprimen a la vida, tal vez sea la teoría de la relatividad aplicado a la vida cotidiana, si hoy viajásemos a nuestro propio pasado veríamos que nuestra infancia no era tal como la recordamos.

En mi experiencia como economista hay un hecho que me es notorio, mi infancia ochentera sucedió en un entorno de gran crisis, recuerdo a mi madre agobiarse por como subían los precios, a mis padres discutiendo de por qué el gasto nunca alcanzaba. Recuerdo que escuchaba las noticias y vi en vivo el Pacto de Solidaridad y Convergencia Económica que testimoniaba y narraba Zabludowsky. Que también viví el temblor del 85 y recuerdo que los siguientes temblores nos hicieron llorar de pánico y miedo. Que en mi primaria comenzamos a hacer simulacros por si temblaba. Que no existían los microbuses, ni las combis, no, había colectivos tipo coche-lancha que hacían la ruta en pocos minutos, pues el desquiciante transito actual no existía. Curiosamente recuerdo que comprar azúcar a veces era difícil, que en Aurrerá solían acapararla y sólo la sacaban después de que se autorizaba el alza de precio. También recuerdo que la Conasupo nunca vendía cosas buenas y que Plaza Universidad era “cool” porque en realidad no existía nada más.

Hoy me dan risa los cines que presumen tener “Macro Pantalla” “Omni Pantalla” y tonterías por el estilo; ¿acaso ya no se acuerdan que el Dorado 70 tenía una pantalla más grande que una cancha de fútbol, que casi todos los cines sólo exhibían una película por temporada y que en Sanborns nunca atendían a los clientes?

Hoy sé algo grave, casi todos nos hicimos pobres en los 80, nuestros padres perdieron el poder adquisitivo en menos de un lustro, que de haber mantenido el que tenían en los 70, nuestras infancias hubieran sido, tal vez, más abundantes y cómodas. Recuerdo que la mortadela era un platillo común y que las lentejas eran muy frecuentes en la mesa. Que comprar bolillos en las panaderías Lena y tortillas en la tortillería era común porque en Aurrerá no vendían más que Bimbo.

Si, por suerte esos tiempos ya pasaron a la historia, la inflación no sólo nos quitó poder de compra, les robó a nuestro padres sus sueños, su tiempo y años de vida, si años de vida porque lo que ya tenían trabajado se hizo nada, todo se perdió un lustro, lo ahorrado se hizo poco y hasta el año pasado un peso de 1980 volvió a comprar lo mismo que un “nuevo peso” de 2005.

Hoy ya no soy un niño y me doy cuenta, que no me di cuenta que mi infancia sucedió en la peor década del México moderno, afortunadamente era un niño, pero hoy todo me hace sentido, el año en que yo nací fue de los últimos de abundancia y cuando aprendí a hablar, mi primera palabra fue inflación.

08 julio 2005

No todos somos londinenses

La amnesia selectiva hace que los individuos sólo tengamos presente lo que nos es conveniente, de ningún modo solemos olvidar circunstancias o argumentos que nos son útiles, pero comúnmente si olvidamos aquellos agravios que hacemos a otros.

Es hipócrita, falto de valor y mezquino juzgar los valientes actos de los kamikazies que se hacen estallar a sí mismos cuando atacan en sus guerras sin cuartel a sus enemigos; el terrorismo no es un acto sin sentido o falto de motivo, es la consecuencia directa de la guerra contra un minúsculo enemigo que no tiene más opción que luchar una guerra de guerrillas con los recursos que tiene disponibles.

Si todos los países del mundo tuviésemos igual cantidad de armas que USA, si tuviéramos la misma tecnología que el M5 de Inglaterra y las mismas estrategias que los israelitas, es un hecho que muy difícilmente hubiese guerras o invasiones de cualquier tipo, la seguridad sólo esta a salvo cuando se cuenta con los elementos tangibles para resguardarla. Definitivamente un país cuyo PIB es equivalente al gasto en armamento de USA no va a contar en su arsenal con bombas atómicas, aviones de combate, porta aviones, satélites espía y demás artefactos para realizar actos de guerra "legítimos" si es que ello puede existir.

La población civil de los países en guerra es el único blanco que en una guerra se puede tener, pues si sólo se tratase de batirse en un campo de batalla la guerra perdería sentido de ser, pues por lo que se pelea es por el poder dominar cierto territorio, sus recursos y su población. La población civil tanto del país atacante como del atacado tiene el compromiso civil de respaldar a su gobierno en ambos casos, en particular el país atacante puede estar realizando una guerra que su población civil no acepta, pero en el caso de los países "democráticos" debe ser tangible el rechazo vía el voto. El caso de España fue claro, la población civil rechazó la guerra y el gobierno del Partido Popular no fue renovado como consecuencia de un acto de guerra (11/3) en el cual la población hizo conciente que la guerra la hacen ellos y ellos la pagan.

Las guerras por la "libertad" son internas, las realizan la población civil, las guerras entre estados las realizan los gobiernos. Toda guerra tiene consecuencias económicas, acaso no hay cientos de londinense en Irak realizando trabajos de "reparación" en los cuales la población civil (londinense) se embolsa decenas de miles de dólares, yo no sé si eso trabajos de "reparación" incluyen casas habitación, hospitales, escuelas, caminos locales, cines y demás infraestructura de uso meramente civil que fue afectada durante la guerra de invasión norteamericana, respaldada en activo por los ingleses; yo no sé si esos ingenieros petroquímicos que están allá están consientes que el dinero extra que les pagan es porque las empresas están teniendo ganancias extraordinarias porque están explotando recursos a un costo mínimo.

Son los gringos y los ingleses, gente común y corriente la que se beneficia de la guerra a través de combustibles baratos, con salarios altos, con insumos que no reponen el daño ecológico y cuyo precio no repone los costos, ni ayudan al desarrollo de la población civil irakí o de cualquier otro país invadido, son los consumidores del primer mundo los que ganan con las guerras que sus gobiernos promueven, ¿acaso no es justo que paguen por ello? y si no están dispuestos a ser atacados, atemorizados con lo grave que es que mueran 38 londinenses cuando han muerto decenas de miles de irakies.

¿Acaso no sentiríamos rabia asesina? si de repente un destacamento de marines gringos e ingleses invadieran Poza Rica y mataran a nuestros primos, hermanos, violaran a nuestras madres o hermanas, robaran nuestro recursos e hicieran demás atrocidades, ¿acaso esperaríamos a tener un avión bombardero para atacar el pentágono o cualquier base militar? ¿acaso esperaríamos a tener un submarino para hundir sus barcos? No, no lo haríamos, no lo hicimos cuando nos invadieron en 1845, atrapábamos a los gringos en las cantinas y los matábamos a machetazos. Hoy cruzaríamos la frontera y con una bomba molotov incendiaríamos el primer autobús que viéramos, con una bomba casera reventaríamos un tren de pasajeros o un avión comercial, ¿por qué? porque es la guerra y porque son los ciudadanos comunes y corrientes los que no reclaman su derecho a no ser invadidos y tampoco asumen el costo de la vida que tienen.

Vivir cuesta caro, tener un automóvil en la puerta, viajes de avión barato, comida fresca en la mesa y demás satisfactores cuesta mucho, cuesta la pobreza de los campesinos del tercer mundo, cuesta el daño ecológico de la extracción del petróleo, cuesta la guerra que sucede e Irak, en Afganistán, etc. No, no todos somos londinenses, no todos disfrutamos de los beneficios de tener un ejército poderoso, de presionar a otros países para que acepten nuestras políticas comerciales, no, no todos tenemos el poder de hacer lo que necesitamos y vivir lo mejor posible a costa de otros que asumen el costo de un nivel de vida que no sería sostenible por ellos mismos. Es lamentable que la gente muera pero es valiente que los pueblos se defiendan; el terrorismo si tiene cara, es una cara legítima y visible para todos, sólo unos cuantos en el mundo dicen que no, que no se acuerdan.