La izquierda tiene muchos defectos... pero el arte es una de sus virtudes (no existen artistas de derecha)
Roger Aleph
"Como si llegaran a buen puerto/ mis ansias,/ como si hubiera donde/ hacerse fuerte,/ como si hubiera por fin/ destino para mis pasos,/ como si encontrara/ mi verdad primera,/ como traerse al hoy/ cada mañana,/ como un suspiro/ profundo y quedo,/ como un dolor de muelas/ aliviado,/ como lo imposible/ por fin hecho,/ como si alguien/ de veras me quisiera,/ como si, al fin,/ un buen poema me saliera./ Llegar a ti."
"Letra: el Sup. Música: Joaquín Sabina", o
"Letra y música: Joaquín Sabina (a petición del Sup)"
http://www.tinet.org/~gbc/carta.htm
Mostrando las entradas con la etiqueta relaciones de pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta relaciones de pareja. Mostrar todas las entradas
16 julio 2008
02 septiembre 2007
La infidelidad
"…what you feel only matters to you, it’s what you do to the people you say you love; that's what really matters, its the only thing that counts!…"
Tal vez es que mi vida ha estado marcada por este “tema”, cómo explicar la sensación que me produce el saber una “eventualidad” de esas en la vida propia o en la vida de alguien cercano. Podría decir que conforme he “crecido” mi perspectiva de esto ha cambiado, originalmente aceptaba que un simple acostón o un apasionante beso con alguien más que no fuese mi pareja (o la de alguien más) era intrascendente; justificaba que había más afecto en un apretón de manos que en una fugaz aventura.
Hoy pienso que el infiel es en sí un ser sumamente corrupto y egoísta, porque al actuar de dicho modo no piensa en como la vida de su pareja puede ser trastornada seriamente; el infiel tiende a ser muy permisivo con sí mismo, pues asume que la importancia de dicha eventualidad no es relevante para su propia vida. Sin embargo, dicho argumento tiene la perspectiva equivocada; pues no es importante que tan significativo es para uno dicha circunstancia, sino en la perspectiva correcta se debe asumir la consecuencia de los actos propios en las emociones y la vida de ese alguien especial que se dice querer o amar.
No sólo es corrupto quien tiene pareja y comete infidelidad, también lo es el cómplice cuando es de su conocimiento los compromisos y deberes del otro. Residualmente el infiel es un ser muy débil, pues a falta de la capacidad de autorestricción se corrompe en la tentación de la infidelidad. Pueden existir varios motivos que lleven a una persona a cometer infidelidad: una relación vigente desgastada, falta de intimidad con la pareja, falta de comunicación, falta de novedad o agotamiento romántico o sexual, etc., etc.; sin embargo no justifican la ausencia de carácter para resolver la vida de un modo correcto.
Creo la solvencia moral y la fuerza de carácter son fácilmente demostrables en dicha faceta de las personas, la fidelidad en la pareja, la lealtad entre amigos, la ética profesional y los valores sólo son reales cuando demostrables; el que le es infiel a su pareja traicionará a sus amigos y comprometerá su profesión. Tal vez hay grados para cada circunstancia, pero es simple si eres infiel eres corrupto y tu ética y lealtad también tendrán precio.
"…what you feel only matters to you, it’s what you do to the people you say you love; that's what really matters, its the only thing that counts!…"
Tal vez es que mi vida ha estado marcada por este “tema”, cómo explicar la sensación que me produce el saber una “eventualidad” de esas en la vida propia o en la vida de alguien cercano. Podría decir que conforme he “crecido” mi perspectiva de esto ha cambiado, originalmente aceptaba que un simple acostón o un apasionante beso con alguien más que no fuese mi pareja (o la de alguien más) era intrascendente; justificaba que había más afecto en un apretón de manos que en una fugaz aventura.
Hoy pienso que el infiel es en sí un ser sumamente corrupto y egoísta, porque al actuar de dicho modo no piensa en como la vida de su pareja puede ser trastornada seriamente; el infiel tiende a ser muy permisivo con sí mismo, pues asume que la importancia de dicha eventualidad no es relevante para su propia vida. Sin embargo, dicho argumento tiene la perspectiva equivocada; pues no es importante que tan significativo es para uno dicha circunstancia, sino en la perspectiva correcta se debe asumir la consecuencia de los actos propios en las emociones y la vida de ese alguien especial que se dice querer o amar.
No sólo es corrupto quien tiene pareja y comete infidelidad, también lo es el cómplice cuando es de su conocimiento los compromisos y deberes del otro. Residualmente el infiel es un ser muy débil, pues a falta de la capacidad de autorestricción se corrompe en la tentación de la infidelidad. Pueden existir varios motivos que lleven a una persona a cometer infidelidad: una relación vigente desgastada, falta de intimidad con la pareja, falta de comunicación, falta de novedad o agotamiento romántico o sexual, etc., etc.; sin embargo no justifican la ausencia de carácter para resolver la vida de un modo correcto.
Creo la solvencia moral y la fuerza de carácter son fácilmente demostrables en dicha faceta de las personas, la fidelidad en la pareja, la lealtad entre amigos, la ética profesional y los valores sólo son reales cuando demostrables; el que le es infiel a su pareja traicionará a sus amigos y comprometerá su profesión. Tal vez hay grados para cada circunstancia, pero es simple si eres infiel eres corrupto y tu ética y lealtad también tendrán precio.
20 marzo 2007
El ser hombre
Había planeado una nota para el día de la mujer, honestamente era tan mala que decidí no publicarla (haciendo caso a mis comentaristas anónimos que me sugieren reconsiderar mis notas), luego el tema del aborto se puso de moda y decidí hacer un breve análisis con los datos de la Encuesta Mundial de Valores para el caso de México desde 1990 hasta el 2005. Y encontré información que pronto pondré en orden en un buen ensayo que les compartiré luego.
Mucho se habla de la mujer y su papel en la sociedad, las cuestiones de “género” en general no deberían ser un tema, tanto hombres como mujeres deberíamos dar por hecho que en la diferencia existe igualdad, es decir el simple hecho de ser humanos nos asume como iguales, pero la ley del más fuerte ha dominado y por ello los hombres hemos gozado por muchísimas generaciones de privilegios que las mujeres no tienen.
Pero el tema no debe ser repensar a la mujer, sino repensar al hombre, pues somos nosotros los que hemos vivido en el error y en general abusamos de nuestra condición para imponer nuestra voluntad. La discusión al centrarse en si la mujer puede o no acceder al poder, tener derechos como decidir si aborta o no, si deben existir más oportunidades o si la violencia de género debe ser castigada con mayor rigor, son temas que pierden de vista el hecho que los hombres debemos ser reeducados y educar correctamente a los que todavía son niños.
Lo que se debe pensar es que significa ser hombre en la actualidad, cuáles son las características que denotan a nuestro género y como estas deben estar definidas no por el modo en que nos vinculamos o nos diferenciamos de las mujeres, sino en el cómo asumimos nuestra hombría a partir de ser humanos; luego por ello ser humano es una característica común a ambos sexos y entendernos como hombres implica que nuestro ser no es una mera característica fisiológica, sino una construcción intelectual en la cual los valores que nos denotan como hombres deben considerar que nuestras capacidades fisiológicas implican una responsabilidad superior.
Había planeado una nota para el día de la mujer, honestamente era tan mala que decidí no publicarla (haciendo caso a mis comentaristas anónimos que me sugieren reconsiderar mis notas), luego el tema del aborto se puso de moda y decidí hacer un breve análisis con los datos de la Encuesta Mundial de Valores para el caso de México desde 1990 hasta el 2005. Y encontré información que pronto pondré en orden en un buen ensayo que les compartiré luego.
Mucho se habla de la mujer y su papel en la sociedad, las cuestiones de “género” en general no deberían ser un tema, tanto hombres como mujeres deberíamos dar por hecho que en la diferencia existe igualdad, es decir el simple hecho de ser humanos nos asume como iguales, pero la ley del más fuerte ha dominado y por ello los hombres hemos gozado por muchísimas generaciones de privilegios que las mujeres no tienen.
Pero el tema no debe ser repensar a la mujer, sino repensar al hombre, pues somos nosotros los que hemos vivido en el error y en general abusamos de nuestra condición para imponer nuestra voluntad. La discusión al centrarse en si la mujer puede o no acceder al poder, tener derechos como decidir si aborta o no, si deben existir más oportunidades o si la violencia de género debe ser castigada con mayor rigor, son temas que pierden de vista el hecho que los hombres debemos ser reeducados y educar correctamente a los que todavía son niños.
Lo que se debe pensar es que significa ser hombre en la actualidad, cuáles son las características que denotan a nuestro género y como estas deben estar definidas no por el modo en que nos vinculamos o nos diferenciamos de las mujeres, sino en el cómo asumimos nuestra hombría a partir de ser humanos; luego por ello ser humano es una característica común a ambos sexos y entendernos como hombres implica que nuestro ser no es una mera característica fisiológica, sino una construcción intelectual en la cual los valores que nos denotan como hombres deben considerar que nuestras capacidades fisiológicas implican una responsabilidad superior.
17 diciembre 2006
Ser o no-ser, o ¿cómo vivir el amor en tiempos posmodernos?
Decía un tío que el amor en una enfermedad, sufres palpitaciones, te da calentura y dices incoherencias, pero también decía que afortunadamente se cura con el tiempo. Pienso que la cura no es tan afortunada como él predicaba, dado que vida romántica es un modo de trascender y de disfrutar la vida.
Sin embargo parece que a muchas parejas el amor les resulta más una complicación que un beneficio; pues existe una fuerte tendencia a caer en relaciones codependientes en las cuales las personas se crean problemas y generan vicios dentro de sus relaciones, principalmente celos, chantajes, violencia; creando cuadros de baja autoestima, aislamiento social y en general un malestar anímico más que un placer.
Sin embargo parece también que es un problema que en el caso de los mexicanos tiende a agudizarse, pues la cultura católica pro-machista hace que los hombres en general estemos poco preparados para vivir relaciones de románticas libres, respetuosas de la integridad y de la individualidad del otro. Esto parece más estar vinculado con la idea de “pertenencia”: “mi novia”, “mi mujer”, “mía”; es ahí donde el concepto de libertad se pervierte, pues vivir una relación romántica no implica pertenencia, uno no posee al otro, simplemente ambos comparten su tiempo, cariño, amor, cuerpo, espíritu, ideales, etc.
Pareciera que, por lo que escucho de muchas mujeres, gran parte de problema es que los hombres que no han aprehendido a respetar a sus parejas y siguen aferrados a un esquema de relación de “macho Alfa dominante”. Sin embargo también las mujeres generan muchos de los conflictos en general, creo sólo son una exteriorización de problemas de baja autoestima en ambos casos (hombre o mujer). Pues basta ver cuantas malas parejas uno suele encontrarse en el tiempo, en realidad, la excepción son las parejas que “funcionan” bien; pues la gran mayoría vive relaciones tormentosas, monótonas, poco satisfactorias para ambos y en general están con el otro aun cuando no se siente bien mutuamente.
Parte del problema puede ser resuelto en el modo en que se definen las relaciones, en el amor hay muchos juegos y cada uno tiene reglas, muchas de ellas son reglas que se definen con el tiempo, otras deben ser principios básicos. Sin embargo lo difícil no es definir las reglas o conceptos, sino hacerlos válidos; toda relación es un concepto en sí, pero ello no implica poner “etiquetas”: “novios”, “amantes”, “esposos”, “concubinos”, etc. Porque las etiquetas tienden a ser lugares vacíos, lo relevante es, al final de cuentas, como se vive en la cotidianeidad el respeto al otro y como se comparte aquello que es el amor.
Lo lamentable del amor es la confusión que suele tenerse al creer que llorar, sufrir, chantajear, celar, controlar, determinar, imponerse sobre el otro y absorberle toda su vida y limitarlo a sólo estar con uno en todo momento, sea amor. El amor no es fácilmente definible, pero si es sencillo distinguir cuando no hay amor de por medio entre dos personas; porque uno de los dos no es feliz.
Decía un tío que el amor en una enfermedad, sufres palpitaciones, te da calentura y dices incoherencias, pero también decía que afortunadamente se cura con el tiempo. Pienso que la cura no es tan afortunada como él predicaba, dado que vida romántica es un modo de trascender y de disfrutar la vida.
Sin embargo parece que a muchas parejas el amor les resulta más una complicación que un beneficio; pues existe una fuerte tendencia a caer en relaciones codependientes en las cuales las personas se crean problemas y generan vicios dentro de sus relaciones, principalmente celos, chantajes, violencia; creando cuadros de baja autoestima, aislamiento social y en general un malestar anímico más que un placer.
Sin embargo parece también que es un problema que en el caso de los mexicanos tiende a agudizarse, pues la cultura católica pro-machista hace que los hombres en general estemos poco preparados para vivir relaciones de románticas libres, respetuosas de la integridad y de la individualidad del otro. Esto parece más estar vinculado con la idea de “pertenencia”: “mi novia”, “mi mujer”, “mía”; es ahí donde el concepto de libertad se pervierte, pues vivir una relación romántica no implica pertenencia, uno no posee al otro, simplemente ambos comparten su tiempo, cariño, amor, cuerpo, espíritu, ideales, etc.
Pareciera que, por lo que escucho de muchas mujeres, gran parte de problema es que los hombres que no han aprehendido a respetar a sus parejas y siguen aferrados a un esquema de relación de “macho Alfa dominante”. Sin embargo también las mujeres generan muchos de los conflictos en general, creo sólo son una exteriorización de problemas de baja autoestima en ambos casos (hombre o mujer). Pues basta ver cuantas malas parejas uno suele encontrarse en el tiempo, en realidad, la excepción son las parejas que “funcionan” bien; pues la gran mayoría vive relaciones tormentosas, monótonas, poco satisfactorias para ambos y en general están con el otro aun cuando no se siente bien mutuamente.
Parte del problema puede ser resuelto en el modo en que se definen las relaciones, en el amor hay muchos juegos y cada uno tiene reglas, muchas de ellas son reglas que se definen con el tiempo, otras deben ser principios básicos. Sin embargo lo difícil no es definir las reglas o conceptos, sino hacerlos válidos; toda relación es un concepto en sí, pero ello no implica poner “etiquetas”: “novios”, “amantes”, “esposos”, “concubinos”, etc. Porque las etiquetas tienden a ser lugares vacíos, lo relevante es, al final de cuentas, como se vive en la cotidianeidad el respeto al otro y como se comparte aquello que es el amor.
Lo lamentable del amor es la confusión que suele tenerse al creer que llorar, sufrir, chantajear, celar, controlar, determinar, imponerse sobre el otro y absorberle toda su vida y limitarlo a sólo estar con uno en todo momento, sea amor. El amor no es fácilmente definible, pero si es sencillo distinguir cuando no hay amor de por medio entre dos personas; porque uno de los dos no es feliz.
21 junio 2005
LIFE COUCH
En la actualidad hay un concepto dentro de la psicología que se llama Couching, se trata de pequeñas sesiones con terapeutas que sin ser una terapia psicoanalítica, psicológica o siquiátrica convencional; ayudan a los clientes a tratar de resolver su vida cotidiana de un mejor modo.
Tener un consejero emocional, un amigo sincero que nos diga que hacemos bien o mal desde su perspectiva suele ser muy útil en el crecimiento personal, por un lado el perfil es algo que se ve desde afuera y por el otro siempre es necesaria la distancia para poder opinar con mayor objetividad.
Cuantas veces no nos hemos encontrado en situaciones "conflictivas" que hubiesen tenido mejor solución si las hubiésemos abordado de mejor modo. Que fácil sería tener un pequeño Pepe Grillo que nos dijera al oído: "haz esto", "di lo otro". Pero la vida no es así y tenemos que intentar vivirla cometiendo nuestro errores y tratando de pensar rápidamente como resolverlos.
Tengo algunas amigas que viven relaciones románticas tormentosas, sufren adicciones y suelen decir que el amor no se hizo para ellas. Mi primer consejo es deja a ese patán. Generalmente la vida no es tan complicada para la mayoría de la gente, en realidad hay muy pocas decisiones trascendentes que tomar; los verdaderos retos y conflictos son más de carácter personal que colectivo. Incluso los grandes tomadores de decisiones o gente que tiene la responsabilidad de miles o millones personas, tienen pocos retos que no se resuelvan de modo técnico o pragmático.
La mayoría de las grandes decisiones involucran las emociones más típicas del hombre, el miedo, el amor, la envidia y el rencor. Pocas son las personas que logran vivir vidas plenas y felices, ¿Por qué? creo en general que es por falta de templanza, falta de aplomo para dejar atrás aquello que nos ata a nuestro infantil modo de vivir y miedo a renunciar a lo poco que tenemos pero que creemos muy valioso.
¿Cómo dejar una mala relación? En realidad es muy sencillo, pero en la práctica solemos tener múltiples pretextos para no hacerlo; creo que en general atraemos a la gente que está en sintonía con nuestro estado emocional, a deprimidos cuando también lo estamos, igualmente abusivos y abusados cuando falta autoestima, cuando somos capaces de atraer gente luminosa, virtuosa y feliz podemos estar seguros de que también lo somos.
El amor debe ser un estado físico y emocional de euforia, que nos impulse cotidianamente a brillar, a querer vivir, a cruzar largos caminos con tal de estar con aquel ser amado. Nada que ver con lágrimas, llanto, sufrimiento, celos y envidia. El amor debe ser alegría, sexo maravilloso, charlas apasionantes y besos tiernos. No discusiones interminables por absurdos, no maltratos de ningún tipo, ni palabras groseras o apodos incómodos. El amor es un estado de bienestar que impulsa el desarrollo personal y crea la plenitud y completitud que sólo se vive e pareja; cuando esto no está sucediendo es el momento de decir basta y adiós.
Aquellos que creen que no volverán a encontrar y vivir un amor como el que tenían es porque no se han dado cuenta que su propia capacidad de amar fue la que construyo la relación que vivían, dicha capacidad puede crecer del mismo modo que todas las demás que poseamos, pero también puede decrecer y desaparecer como cualquier otra que no alimentemos con disciplina, constancia y en general determinación.
Un ser maltratado y vejado que por su propia voluntad no se retira de una mala relación es porque a desarrollado un vínculo vicioso con su pareja, de tal modo que prefiere autodestruirse al lado de esa persona que fomentar su propia felicidad. Es por eso que es casi imposible dejar al ser "amado", que en realidad no lo es, porque la primera condición para amar es amarse a sí mismo. Un romance enfermizo es como ser adicto al alcohol, tabaco o cualquier droga o situación viciosa.
El que fuma sabe que esta disminuyendo su calidad de vida y que puede estarse provocando una muerte más temprana, igualmente el que vive una relación viciosa sabe que no es feliz, pero que prefiere ser infeliz al lado de alguien que atreverse a luchar por su propia felicidad por su cuenta, porque para hacerlo se requiere valor para vencer el miedo de la posible soledad. Puedo afirmar algo, aquel que se atreve a ser feliz, siempre encontrará alguien igualmente virtuoso que quiera estar a su lado.
En la actualidad hay un concepto dentro de la psicología que se llama Couching, se trata de pequeñas sesiones con terapeutas que sin ser una terapia psicoanalítica, psicológica o siquiátrica convencional; ayudan a los clientes a tratar de resolver su vida cotidiana de un mejor modo.
Tener un consejero emocional, un amigo sincero que nos diga que hacemos bien o mal desde su perspectiva suele ser muy útil en el crecimiento personal, por un lado el perfil es algo que se ve desde afuera y por el otro siempre es necesaria la distancia para poder opinar con mayor objetividad.
Cuantas veces no nos hemos encontrado en situaciones "conflictivas" que hubiesen tenido mejor solución si las hubiésemos abordado de mejor modo. Que fácil sería tener un pequeño Pepe Grillo que nos dijera al oído: "haz esto", "di lo otro". Pero la vida no es así y tenemos que intentar vivirla cometiendo nuestro errores y tratando de pensar rápidamente como resolverlos.
Tengo algunas amigas que viven relaciones románticas tormentosas, sufren adicciones y suelen decir que el amor no se hizo para ellas. Mi primer consejo es deja a ese patán. Generalmente la vida no es tan complicada para la mayoría de la gente, en realidad hay muy pocas decisiones trascendentes que tomar; los verdaderos retos y conflictos son más de carácter personal que colectivo. Incluso los grandes tomadores de decisiones o gente que tiene la responsabilidad de miles o millones personas, tienen pocos retos que no se resuelvan de modo técnico o pragmático.
La mayoría de las grandes decisiones involucran las emociones más típicas del hombre, el miedo, el amor, la envidia y el rencor. Pocas son las personas que logran vivir vidas plenas y felices, ¿Por qué? creo en general que es por falta de templanza, falta de aplomo para dejar atrás aquello que nos ata a nuestro infantil modo de vivir y miedo a renunciar a lo poco que tenemos pero que creemos muy valioso.
¿Cómo dejar una mala relación? En realidad es muy sencillo, pero en la práctica solemos tener múltiples pretextos para no hacerlo; creo que en general atraemos a la gente que está en sintonía con nuestro estado emocional, a deprimidos cuando también lo estamos, igualmente abusivos y abusados cuando falta autoestima, cuando somos capaces de atraer gente luminosa, virtuosa y feliz podemos estar seguros de que también lo somos.
El amor debe ser un estado físico y emocional de euforia, que nos impulse cotidianamente a brillar, a querer vivir, a cruzar largos caminos con tal de estar con aquel ser amado. Nada que ver con lágrimas, llanto, sufrimiento, celos y envidia. El amor debe ser alegría, sexo maravilloso, charlas apasionantes y besos tiernos. No discusiones interminables por absurdos, no maltratos de ningún tipo, ni palabras groseras o apodos incómodos. El amor es un estado de bienestar que impulsa el desarrollo personal y crea la plenitud y completitud que sólo se vive e pareja; cuando esto no está sucediendo es el momento de decir basta y adiós.
Aquellos que creen que no volverán a encontrar y vivir un amor como el que tenían es porque no se han dado cuenta que su propia capacidad de amar fue la que construyo la relación que vivían, dicha capacidad puede crecer del mismo modo que todas las demás que poseamos, pero también puede decrecer y desaparecer como cualquier otra que no alimentemos con disciplina, constancia y en general determinación.
Un ser maltratado y vejado que por su propia voluntad no se retira de una mala relación es porque a desarrollado un vínculo vicioso con su pareja, de tal modo que prefiere autodestruirse al lado de esa persona que fomentar su propia felicidad. Es por eso que es casi imposible dejar al ser "amado", que en realidad no lo es, porque la primera condición para amar es amarse a sí mismo. Un romance enfermizo es como ser adicto al alcohol, tabaco o cualquier droga o situación viciosa.
El que fuma sabe que esta disminuyendo su calidad de vida y que puede estarse provocando una muerte más temprana, igualmente el que vive una relación viciosa sabe que no es feliz, pero que prefiere ser infeliz al lado de alguien que atreverse a luchar por su propia felicidad por su cuenta, porque para hacerlo se requiere valor para vencer el miedo de la posible soledad. Puedo afirmar algo, aquel que se atreve a ser feliz, siempre encontrará alguien igualmente virtuoso que quiera estar a su lado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)