Libertad y voluntad
Decidir es renunciar, en la magnitud de la renuncia se encuentra la trascendencia de la decisión. Sin embargo la libertad para decidir suele estar acotada, por las normas sociales, morales, éticas, restricciones presupuestales, temporales, etc. En la disyuntiva se ubica, en primer plano, el deber y el querer simultáneamente. El deseo por saciar los impulsos apremia de tal manera que por no ser seres voluptuosos nos imponemos un conjunto de normas para poder decidir dentro de un margen socialmente aceptable; es decir acotamos nuestra libertad.
Empero existiría un modo de autogobierno que no fuese función de aquello que colectiva o supremamente consideramos bueno o aceptable. Este sería el caso de ejercer la ética por voluntad, circunstancia que no es fácil de realizar, porque la voluntad, cuando es propia, implica asumir plenamente todas las restricciones como inherentes a la misma decisión, esto es que todos los costos personales se asumen con responsabilidad (esto es la culpa para algunos).
Cuando se decide sobre algo y no existen alternativas la psique hace un distingo muy parcial y asume que la consecuencia es cuestión de las circunstancias y no del actuar del individuo. Es en el momento en el cual la voluntad se ejerce cuando el individuo alcanza la plenitud de su madurez y es capaz de asumir con total responsabilidad su libertad. Sólo se es libre en tanto se renuncia por voluntad.
10 mayo 2007
06 mayo 2007
FOTO por FOTO
20,000 personas desnudas en una de las plazas más grandes del mundo, un record que muy probablemente sólo pudo ser roto en México. Tunik seguramente no esperaba que su poder de convocatoria fuese tan grande en esta ciudad; los cálculos previos estimaban siete mil personas a lo mas; una cifra que no hubiera logrado tapizar el zócalo del modo en que lo estuvo.
Sin embargo... ¡¡¡...esa foto es espuria...!!! Si, una vez más los mexicanos fuimos timados y no se respetó nuestro derecho a ejercer el desnudo libremente. Los privilegiados (abusivos madrugadores), que llegaron una hora antes de la cita, tuvieron la oportunidad de mostrar sus pudendas partes e inmortalizarlas en este acto que excluyó a no menos de dos mil personas entre las que me encontraba.
Sin embargo la nota tras bambalinas no es menos significativa de lo que fue la gran foto en sí; pues con los formatos de registro en mano alzada y a grito unánime las voces exigían que su derecho al desnudo, la sensación no era distinta a otro tipo de reclamos sociales, el rencor y la frustración que si bien eran emociones legítimas tal vez no estaban contextualizadas correctamente. Pues reclamar con dicho fervor el acceso a un acto colectivo de arte no es equivalente a reclamar elecciones limpias, ni alza de salarios o baja de precios; efectivamente el arte implicaba un mínimo nivel de sensibilidad y el estar consciente que una entrada sin control hubiera hecho fracasar el intento del artista.
Entonces, ¿por qué estamos tan frustrados? Esta sensación ¿será acaso un síntoma ya tan común que la necesidad de expresarlo simplemente explota en el instante en que una gota más derrama todo el vaso? Probablemente si, pues este acto convocado por un artista extranjero, cuya minuciosidad debía ser bien ejecutada, generó el mismo malestar que aquellos actos en los cuales una autoridad abusa o expone al público un abuso.
O todos o ninguno. Foto por foto, desnudo por desnudo. Las frases son ¿sátira o remembranza? La idea de igualdad que trata Tunik de transmitir con sus fotos es más una necesidad natural que una condición ideal; pues el hecho de considerar privilegiados a unos y excluidos a otros es simplemente un reflejo de nuestra cotidianeidad; los desnudos en el Zócalo sólo fueron privilegiados en función de capacidad de madrugar, los otros excluidos por su impuntualidad; empero todos los excluidos genuinamente sintieron un nivel mínimo de rabia que los llevó a intentar dar portazo, derribar algunas barricadas y a realizar intentos de desnudo colectivo en las calles aledañas. La falta de previsión de las autoridades de seguridad pública fue obvia, ¿porque no esperaban tal afluencia o porque no pensaron que la frustración se manifestara así?
El arte es un modo de transmitir emociones, contextos, ideales o circunstancias que el artista logra sublimar de tal modo que son fácilmente perceptibles por quién admira la obra en cuestión. Entonces está claro que como mexicanos nos urge que el arte exprese está ira y frustración que continua acumulándose por el simple hecho de no ser iguales y estar siendo sistemáticamente excluidos de privilegios fundamentales o superiores. La igualdad no es un ideal, es una necesidad humana.
20,000 personas desnudas en una de las plazas más grandes del mundo, un record que muy probablemente sólo pudo ser roto en México. Tunik seguramente no esperaba que su poder de convocatoria fuese tan grande en esta ciudad; los cálculos previos estimaban siete mil personas a lo mas; una cifra que no hubiera logrado tapizar el zócalo del modo en que lo estuvo.
Sin embargo... ¡¡¡...esa foto es espuria...!!! Si, una vez más los mexicanos fuimos timados y no se respetó nuestro derecho a ejercer el desnudo libremente. Los privilegiados (abusivos madrugadores), que llegaron una hora antes de la cita, tuvieron la oportunidad de mostrar sus pudendas partes e inmortalizarlas en este acto que excluyó a no menos de dos mil personas entre las que me encontraba.
Sin embargo la nota tras bambalinas no es menos significativa de lo que fue la gran foto en sí; pues con los formatos de registro en mano alzada y a grito unánime las voces exigían que su derecho al desnudo, la sensación no era distinta a otro tipo de reclamos sociales, el rencor y la frustración que si bien eran emociones legítimas tal vez no estaban contextualizadas correctamente. Pues reclamar con dicho fervor el acceso a un acto colectivo de arte no es equivalente a reclamar elecciones limpias, ni alza de salarios o baja de precios; efectivamente el arte implicaba un mínimo nivel de sensibilidad y el estar consciente que una entrada sin control hubiera hecho fracasar el intento del artista.
Entonces, ¿por qué estamos tan frustrados? Esta sensación ¿será acaso un síntoma ya tan común que la necesidad de expresarlo simplemente explota en el instante en que una gota más derrama todo el vaso? Probablemente si, pues este acto convocado por un artista extranjero, cuya minuciosidad debía ser bien ejecutada, generó el mismo malestar que aquellos actos en los cuales una autoridad abusa o expone al público un abuso.
O todos o ninguno. Foto por foto, desnudo por desnudo. Las frases son ¿sátira o remembranza? La idea de igualdad que trata Tunik de transmitir con sus fotos es más una necesidad natural que una condición ideal; pues el hecho de considerar privilegiados a unos y excluidos a otros es simplemente un reflejo de nuestra cotidianeidad; los desnudos en el Zócalo sólo fueron privilegiados en función de capacidad de madrugar, los otros excluidos por su impuntualidad; empero todos los excluidos genuinamente sintieron un nivel mínimo de rabia que los llevó a intentar dar portazo, derribar algunas barricadas y a realizar intentos de desnudo colectivo en las calles aledañas. La falta de previsión de las autoridades de seguridad pública fue obvia, ¿porque no esperaban tal afluencia o porque no pensaron que la frustración se manifestara así?
El arte es un modo de transmitir emociones, contextos, ideales o circunstancias que el artista logra sublimar de tal modo que son fácilmente perceptibles por quién admira la obra en cuestión. Entonces está claro que como mexicanos nos urge que el arte exprese está ira y frustración que continua acumulándose por el simple hecho de no ser iguales y estar siendo sistemáticamente excluidos de privilegios fundamentales o superiores. La igualdad no es un ideal, es una necesidad humana.
29 abril 2007
Los errores de la vida
No es ninguna novedad el que la gente cometa errores, equivocarse es de humanos, cambiar de opinión de sabios. Sin embargo los errores son calificados como tales por sus resultados inmediatos, pocas veces en la historia personal se considera aquel simple momento en el cual todo cambió.
¿Cuál fue la copa que convirtió al borracho en alcohólico? ¿Cuál fue el desliz que acabó con un matrimonio? ¿La mentira que enterró el romance? ¿El sobregiro que quebró las finanzas? Decidir es renunciar, lamentablemente nunca se sabe cuantas son o serán las distintas circunstancias que se dejarán de vivir o se vivirán por haber decidido una en vez de otra cosa.
Un ejemplo sencillo puede ser el realizar la primera llamada con aquella persona que se conoció en un bar, antro o café. Llegar a la primera cita y tal vez después de eso al altar, sin embargo la inmediatez nunca refleja el futuro, ni siquiera lo esboza; las macrotendencias y la probabilística sólo permiten predecir en función de agregados, pero nunca nos dirán como será el futuro personal.
Ahora bien, con cada decisión la moneda está en el aire, usualmente se suele decidir tratando de minimizar las peores consecuencias, es decir, un peso perdido duele menos que $1,000. Sin embargo tal vez atreverse a perder o jugar a perder es una estrategia, que si bien arriesgada, puede llevarnos a vivir futuros más apasionantes e incluso más satisfactorios. La renuncia nunca es sencilla, dejar el nivel de confort que se tiene para buscar una nueva circunstancia en la cual tal vez se pueda vivir con mayor plenitud es una apuesta que sólo los temerarios, los bohemios, los locos y los románticos se atreven a tomar.
No es ninguna novedad el que la gente cometa errores, equivocarse es de humanos, cambiar de opinión de sabios. Sin embargo los errores son calificados como tales por sus resultados inmediatos, pocas veces en la historia personal se considera aquel simple momento en el cual todo cambió.
¿Cuál fue la copa que convirtió al borracho en alcohólico? ¿Cuál fue el desliz que acabó con un matrimonio? ¿La mentira que enterró el romance? ¿El sobregiro que quebró las finanzas? Decidir es renunciar, lamentablemente nunca se sabe cuantas son o serán las distintas circunstancias que se dejarán de vivir o se vivirán por haber decidido una en vez de otra cosa.
Un ejemplo sencillo puede ser el realizar la primera llamada con aquella persona que se conoció en un bar, antro o café. Llegar a la primera cita y tal vez después de eso al altar, sin embargo la inmediatez nunca refleja el futuro, ni siquiera lo esboza; las macrotendencias y la probabilística sólo permiten predecir en función de agregados, pero nunca nos dirán como será el futuro personal.
Ahora bien, con cada decisión la moneda está en el aire, usualmente se suele decidir tratando de minimizar las peores consecuencias, es decir, un peso perdido duele menos que $1,000. Sin embargo tal vez atreverse a perder o jugar a perder es una estrategia, que si bien arriesgada, puede llevarnos a vivir futuros más apasionantes e incluso más satisfactorios. La renuncia nunca es sencilla, dejar el nivel de confort que se tiene para buscar una nueva circunstancia en la cual tal vez se pueda vivir con mayor plenitud es una apuesta que sólo los temerarios, los bohemios, los locos y los románticos se atreven a tomar.
05 abril 2007
Las emociones
Hay algo que psicofisiológicamente puede ser sencillamente explicado, el amor, la angustia, la excitación sexual, el miedo, etc., todas pueden ser perfectamente explicadas como una reacción predeterminada por años y años de evolución que se resumen como un modo de defendernos del entorno o perseguir objetivos de supervivencia o procreación.
Me rehúso a pensar que el amor es sólo serotonina en mi cerebro; y también niego que el miedo sea lo que nos detiene a avanzar en la vida, nuestra mente está influida por fluidos pero nuestra conciencia nos libera de nuestra animalidad.
Aquí un breve texto que encontré sobre el miedo:
“Una vez un estudiante de psicología fue a entrevistar al boxeador Mantequilla Nápoles para una revista escolar.
—¿Usted siente miedo en el ring?
—Yo siento miedo desde el instante en que se pacta la pelea. Después de firmar y fijar la fecha hay días en que me tiemblan las piernas. Me pongo insoportable. Me peleo con mi mujer y con mis hijos. Luego me voy a un rancho en Querétaro y me llevo a dos a amigos para tener a quien insultar. Me levanto en la madrugada, a correr. Y siento el miedo. A medida en que se acerca la fecha de la pela el miedo aumenta. Me he llegado a despertar en la noche dando de gritos.
—¿En ningún momento se calma? —Nunca dejo de pensar en el miedo. Llega el día de la palea y ya estoy en la Coliseo, en los vestidores. Me relajo, me vendan las manos, respiro hondo y el miedo sigue allí, peor que nunca. Me tiemblan los labios y las corvas. Llega la hora. Me ponen los guantes y salgo a caminar entre el público. Lo saludo.Me aplauden. Y no logro vencer el miedo. Me muero de miedo. Subo al ring. Nos presentan. Me quitan la bata. Veo a mi oponente en la otra esquina. Pero cuando por fin suena la campana el miedo desaparece. Se acaba totalmente el miedo y empieza la pelea.”
Hay algo que psicofisiológicamente puede ser sencillamente explicado, el amor, la angustia, la excitación sexual, el miedo, etc., todas pueden ser perfectamente explicadas como una reacción predeterminada por años y años de evolución que se resumen como un modo de defendernos del entorno o perseguir objetivos de supervivencia o procreación.
Me rehúso a pensar que el amor es sólo serotonina en mi cerebro; y también niego que el miedo sea lo que nos detiene a avanzar en la vida, nuestra mente está influida por fluidos pero nuestra conciencia nos libera de nuestra animalidad.
Aquí un breve texto que encontré sobre el miedo:
“Una vez un estudiante de psicología fue a entrevistar al boxeador Mantequilla Nápoles para una revista escolar.
—¿Usted siente miedo en el ring?
—Yo siento miedo desde el instante en que se pacta la pelea. Después de firmar y fijar la fecha hay días en que me tiemblan las piernas. Me pongo insoportable. Me peleo con mi mujer y con mis hijos. Luego me voy a un rancho en Querétaro y me llevo a dos a amigos para tener a quien insultar. Me levanto en la madrugada, a correr. Y siento el miedo. A medida en que se acerca la fecha de la pela el miedo aumenta. Me he llegado a despertar en la noche dando de gritos.
—¿En ningún momento se calma? —Nunca dejo de pensar en el miedo. Llega el día de la palea y ya estoy en la Coliseo, en los vestidores. Me relajo, me vendan las manos, respiro hondo y el miedo sigue allí, peor que nunca. Me tiemblan los labios y las corvas. Llega la hora. Me ponen los guantes y salgo a caminar entre el público. Lo saludo.Me aplauden. Y no logro vencer el miedo. Me muero de miedo. Subo al ring. Nos presentan. Me quitan la bata. Veo a mi oponente en la otra esquina. Pero cuando por fin suena la campana el miedo desaparece. Se acaba totalmente el miedo y empieza la pelea.”
25 marzo 2007
La TV y los grandes momentos de la historia que presencié
El 9 de noviembre de 1989 miraba la televisión tranquilamente antes de comer, seguramente eran la 1pm un poco antes, tal vez más tarde, no recuerdo muchos detalles, pero de lo que estoy seguro es que Jacobo Zabludovsky narraba con cierto tono emotivo como la gente se arremolinaba cerca del muro de Berlín y con mazos y cuerdas, a patadas y de muchas maneras derribaban esa pared que dividió a Alemania durante 38 años.
Otro gran momento fue la firma del Pacto de Solidaridad Económica que De la Madrid suscribió por diciembre de 1987, después dicho pacto se llamó PECE, recuerdo bien la imagen de la mesa en la que estaban entre otros el emblemático Fidel Velásquez, al cual nunca olvidaré pues mil veces vi como lo entrevistaban y él con su tono inaudible contestaba. Aquel momento fue anunciado como el fin de las crisis inflacionarias de aquel entonces, falsa esperanza, que después continuos spots de TV lo seguían tratando de fincar.
Recuerdo muy bien la emoción que sentí cuando escuché por primera vez la melosa tonada de Sooooolidariadad... venceremos... tara tara... jajajaja... si, debo admitir que el Salinismo me cooptó en sus filas, los comerciales en los que “la gente” ponía la mano de obra y el gobierno los recursos fueron la mejor estrategia mediática de aquella época.
Otro momento clave fue la muerte de Colosio, recuerdo muy bien que esa noche regresé a casa y venía de hacer algunas compras junto con mi madre, cuando llegamos una de mis hermanas nos dijo... “mataron a Colosio...” y nosotros incrédulos fuimos directo a la TV y minutos después el médico a cargo salió a las puertas del hospital donde el cuerpo se hallaba y anunció a todo el país que “... el licenciado Luis Donaldo Colosio...” había muerto... la gente presente se lamentaba con dolor... nosotros, simplemente seguíamos sin creerlo.
Para bien Zedillo sólo dio notas buenas y una de sus memorables frases... “no tengo change” fue mil veces superada por el “¿...y yo por qué?” de ya saben quien; que el mismo Zedillo anunció como ganador de las elecciones del 2 de julio de 2000, momento en el mi corazoncito prisita se rompió en cachitos, tan pequeños como Labastida.
Y a la pregunta... y donde estabas el 11 de septiembre de 2001... en el WTC... Ciudad de México, afortunadamente no en NY. Me enteré de dicha tragedia gracias a una llamada de mi mamá, que me preguntó donde estaba mientras yo cruzaba un detector de metales que el estado mayor había puesto, pues Fox iba a pronunciar un discurso en un evento de telecomunicaciones al que fui a trabajar.
Finalmente no puedo olvidar el eclipse de sol que se apreció en su totalidad en la ciudad de México el 11 de julio de 1991, y claro, para rematar el día que a Televisa se le ocurrió despedir al Papa pidiéndole a todos los mexicanos que apuntaran espejos al cielo cuando el avión despegó.
El 9 de noviembre de 1989 miraba la televisión tranquilamente antes de comer, seguramente eran la 1pm un poco antes, tal vez más tarde, no recuerdo muchos detalles, pero de lo que estoy seguro es que Jacobo Zabludovsky narraba con cierto tono emotivo como la gente se arremolinaba cerca del muro de Berlín y con mazos y cuerdas, a patadas y de muchas maneras derribaban esa pared que dividió a Alemania durante 38 años.
Otro gran momento fue la firma del Pacto de Solidaridad Económica que De la Madrid suscribió por diciembre de 1987, después dicho pacto se llamó PECE, recuerdo bien la imagen de la mesa en la que estaban entre otros el emblemático Fidel Velásquez, al cual nunca olvidaré pues mil veces vi como lo entrevistaban y él con su tono inaudible contestaba. Aquel momento fue anunciado como el fin de las crisis inflacionarias de aquel entonces, falsa esperanza, que después continuos spots de TV lo seguían tratando de fincar.
Recuerdo muy bien la emoción que sentí cuando escuché por primera vez la melosa tonada de Sooooolidariadad... venceremos... tara tara... jajajaja... si, debo admitir que el Salinismo me cooptó en sus filas, los comerciales en los que “la gente” ponía la mano de obra y el gobierno los recursos fueron la mejor estrategia mediática de aquella época.
Otro momento clave fue la muerte de Colosio, recuerdo muy bien que esa noche regresé a casa y venía de hacer algunas compras junto con mi madre, cuando llegamos una de mis hermanas nos dijo... “mataron a Colosio...” y nosotros incrédulos fuimos directo a la TV y minutos después el médico a cargo salió a las puertas del hospital donde el cuerpo se hallaba y anunció a todo el país que “... el licenciado Luis Donaldo Colosio...” había muerto... la gente presente se lamentaba con dolor... nosotros, simplemente seguíamos sin creerlo.
Para bien Zedillo sólo dio notas buenas y una de sus memorables frases... “no tengo change” fue mil veces superada por el “¿...y yo por qué?” de ya saben quien; que el mismo Zedillo anunció como ganador de las elecciones del 2 de julio de 2000, momento en el mi corazoncito prisita se rompió en cachitos, tan pequeños como Labastida.
Y a la pregunta... y donde estabas el 11 de septiembre de 2001... en el WTC... Ciudad de México, afortunadamente no en NY. Me enteré de dicha tragedia gracias a una llamada de mi mamá, que me preguntó donde estaba mientras yo cruzaba un detector de metales que el estado mayor había puesto, pues Fox iba a pronunciar un discurso en un evento de telecomunicaciones al que fui a trabajar.
Finalmente no puedo olvidar el eclipse de sol que se apreció en su totalidad en la ciudad de México el 11 de julio de 1991, y claro, para rematar el día que a Televisa se le ocurrió despedir al Papa pidiéndole a todos los mexicanos que apuntaran espejos al cielo cuando el avión despegó.
20 marzo 2007
El ser hombre
Había planeado una nota para el día de la mujer, honestamente era tan mala que decidí no publicarla (haciendo caso a mis comentaristas anónimos que me sugieren reconsiderar mis notas), luego el tema del aborto se puso de moda y decidí hacer un breve análisis con los datos de la Encuesta Mundial de Valores para el caso de México desde 1990 hasta el 2005. Y encontré información que pronto pondré en orden en un buen ensayo que les compartiré luego.
Mucho se habla de la mujer y su papel en la sociedad, las cuestiones de “género” en general no deberían ser un tema, tanto hombres como mujeres deberíamos dar por hecho que en la diferencia existe igualdad, es decir el simple hecho de ser humanos nos asume como iguales, pero la ley del más fuerte ha dominado y por ello los hombres hemos gozado por muchísimas generaciones de privilegios que las mujeres no tienen.
Pero el tema no debe ser repensar a la mujer, sino repensar al hombre, pues somos nosotros los que hemos vivido en el error y en general abusamos de nuestra condición para imponer nuestra voluntad. La discusión al centrarse en si la mujer puede o no acceder al poder, tener derechos como decidir si aborta o no, si deben existir más oportunidades o si la violencia de género debe ser castigada con mayor rigor, son temas que pierden de vista el hecho que los hombres debemos ser reeducados y educar correctamente a los que todavía son niños.
Lo que se debe pensar es que significa ser hombre en la actualidad, cuáles son las características que denotan a nuestro género y como estas deben estar definidas no por el modo en que nos vinculamos o nos diferenciamos de las mujeres, sino en el cómo asumimos nuestra hombría a partir de ser humanos; luego por ello ser humano es una característica común a ambos sexos y entendernos como hombres implica que nuestro ser no es una mera característica fisiológica, sino una construcción intelectual en la cual los valores que nos denotan como hombres deben considerar que nuestras capacidades fisiológicas implican una responsabilidad superior.
Había planeado una nota para el día de la mujer, honestamente era tan mala que decidí no publicarla (haciendo caso a mis comentaristas anónimos que me sugieren reconsiderar mis notas), luego el tema del aborto se puso de moda y decidí hacer un breve análisis con los datos de la Encuesta Mundial de Valores para el caso de México desde 1990 hasta el 2005. Y encontré información que pronto pondré en orden en un buen ensayo que les compartiré luego.
Mucho se habla de la mujer y su papel en la sociedad, las cuestiones de “género” en general no deberían ser un tema, tanto hombres como mujeres deberíamos dar por hecho que en la diferencia existe igualdad, es decir el simple hecho de ser humanos nos asume como iguales, pero la ley del más fuerte ha dominado y por ello los hombres hemos gozado por muchísimas generaciones de privilegios que las mujeres no tienen.
Pero el tema no debe ser repensar a la mujer, sino repensar al hombre, pues somos nosotros los que hemos vivido en el error y en general abusamos de nuestra condición para imponer nuestra voluntad. La discusión al centrarse en si la mujer puede o no acceder al poder, tener derechos como decidir si aborta o no, si deben existir más oportunidades o si la violencia de género debe ser castigada con mayor rigor, son temas que pierden de vista el hecho que los hombres debemos ser reeducados y educar correctamente a los que todavía son niños.
Lo que se debe pensar es que significa ser hombre en la actualidad, cuáles son las características que denotan a nuestro género y como estas deben estar definidas no por el modo en que nos vinculamos o nos diferenciamos de las mujeres, sino en el cómo asumimos nuestra hombría a partir de ser humanos; luego por ello ser humano es una característica común a ambos sexos y entendernos como hombres implica que nuestro ser no es una mera característica fisiológica, sino una construcción intelectual en la cual los valores que nos denotan como hombres deben considerar que nuestras capacidades fisiológicas implican una responsabilidad superior.
28 enero 2007
Mis frases célebres
A lo largo de los años he ido recolectando mis propias frases con las que intento resumir alguna idea, experiencia o aprendizaje... aquí se las comparto...
'no importa el qué sino el por qué
Aleph
la riqueza resuelve muchas necesidades excepto la de pensar y la de buscar la sabiduría
Aleph dic 02
Despiértate, camina y busca tu propia meta.... alcánzala.. y cuando la obtengas... hazla tuya...
Aleph
Un hombre que no controla su vida con las mujeres será controlado por ellas.
Aleph (24/may/03)
Sólo se es virtuoso conforme no se es vicioso, (la cadena es tan fuerte como su eslabón más débil)
Aleph (13/jul/03)
Dejar de imaginar es empezar a conformarse
Aleph (26/ago/03)
La política es el modo en que el hombre administra el poder
Aleph (27/ago/03)
Toda decisión implica costos
Aleph (22/oct/03)
No existen decisiones sencillas
Aleph (22/oct/03)
No busques la verdad en los demás, créala en función de los hechos.
Aleph (8/nov/03)
Lo único seguro en la vida es que es incierta, no busques verdades y certidumbres, pues no las encontraras, no te aflijas por las mentiras y los cambios repentinos, se seguro de ti mismo y de las cosas que puedes lograr; la verdad y la certeza son accesorias a la vida, la felicidad vendrá con la templanza y aplomo con el que rijas tu vida y tus emociones.
Aleph (9/nov/03)
El poder es la capacidad de alterar el curso natural de las cosas.
Aleph (4/dic/03)
Mis defectos son los defectos del hombre y son los defectos de la humanidad.
Aleph (12/mar/04)
Aceptar que el otro es libre es aceptar que nada es suficiente para nadie
Aleph (05/abr/04)
Temo a los hombres, se parecen tanto a mi y yo me conozco tan bien que se de que somos capaces
Aleph (05/abr/04)
La inteligencia sirve para vivir
Aleph (10/jun/04)
El hombre intenta conocer y comprender el todo a través de la escasa capacidad de su mente, el todo es incomprensible por eso lo analizamos.
Aleph (26/jul/04)
La diferencia entre decir (opinar) y hacer es el valor con el que se afronta la vida.
Aleph (24/nov/04)
No todo tiene razón de ser
No todo tiene porque salir bien
La obstinación y terquedad no son sinónimos de perseverancia
Todo fin requiere de esfuerzo, trabajo y constancia
La creatividad sin trabajo son sólo buenas intenciones
Crecer no es sumar años
La dignidad es saberse medir a uno mismo justamente en el entorno propio (autoestima)
La soberbia es síntoma de inseguridad
No todo lo que se desea se tiene y no todo lo que se tiene se desea
La identidad no es saberse diferente sino es saberse único al conocerse a uno mismo
Respetar no es aceptar ni tolerar es comprender al otro y sus circunstancias
La vida no es un juego sólo parece serlo
A lo largo de los años he ido recolectando mis propias frases con las que intento resumir alguna idea, experiencia o aprendizaje... aquí se las comparto...
'no importa el qué sino el por qué
Aleph
la riqueza resuelve muchas necesidades excepto la de pensar y la de buscar la sabiduría
Aleph dic 02
Despiértate, camina y busca tu propia meta.... alcánzala.. y cuando la obtengas... hazla tuya...
Aleph
Un hombre que no controla su vida con las mujeres será controlado por ellas.
Aleph (24/may/03)
Sólo se es virtuoso conforme no se es vicioso, (la cadena es tan fuerte como su eslabón más débil)
Aleph (13/jul/03)
Dejar de imaginar es empezar a conformarse
Aleph (26/ago/03)
La política es el modo en que el hombre administra el poder
Aleph (27/ago/03)
Toda decisión implica costos
Aleph (22/oct/03)
No existen decisiones sencillas
Aleph (22/oct/03)
No busques la verdad en los demás, créala en función de los hechos.
Aleph (8/nov/03)
Lo único seguro en la vida es que es incierta, no busques verdades y certidumbres, pues no las encontraras, no te aflijas por las mentiras y los cambios repentinos, se seguro de ti mismo y de las cosas que puedes lograr; la verdad y la certeza son accesorias a la vida, la felicidad vendrá con la templanza y aplomo con el que rijas tu vida y tus emociones.
Aleph (9/nov/03)
El poder es la capacidad de alterar el curso natural de las cosas.
Aleph (4/dic/03)
Mis defectos son los defectos del hombre y son los defectos de la humanidad.
Aleph (12/mar/04)
Aceptar que el otro es libre es aceptar que nada es suficiente para nadie
Aleph (05/abr/04)
Temo a los hombres, se parecen tanto a mi y yo me conozco tan bien que se de que somos capaces
Aleph (05/abr/04)
La inteligencia sirve para vivir
Aleph (10/jun/04)
El hombre intenta conocer y comprender el todo a través de la escasa capacidad de su mente, el todo es incomprensible por eso lo analizamos.
Aleph (26/jul/04)
La diferencia entre decir (opinar) y hacer es el valor con el que se afronta la vida.
Aleph (24/nov/04)
No todo tiene razón de ser
No todo tiene porque salir bien
La obstinación y terquedad no son sinónimos de perseverancia
Todo fin requiere de esfuerzo, trabajo y constancia
La creatividad sin trabajo son sólo buenas intenciones
Crecer no es sumar años
La dignidad es saberse medir a uno mismo justamente en el entorno propio (autoestima)
La soberbia es síntoma de inseguridad
No todo lo que se desea se tiene y no todo lo que se tiene se desea
La identidad no es saberse diferente sino es saberse único al conocerse a uno mismo
Respetar no es aceptar ni tolerar es comprender al otro y sus circunstancias
La vida no es un juego sólo parece serlo
22 enero 2007
La opinión pública, un imaginario mesurable
Las sociedades son un modo en que el hombre a logrado coexistir y sumar sus preferencias para ordenar economías que le permitan la subsistencia. Ello entonces permite suponer que existe un código compartido y común, intrínseco a cada sociedad y que este es susceptible a los cambios que suelen acontecer. Aun mas el código es un subconjunto de un marco de referencia más amplio construido a partir de valores, creencias y conocimientos; de este marco se deriva la opinión, que es el juicio que se aplica a los sucesos e ideas que forman parte de la vida.
Sin embargo el tratar de comprender qué es la opinión publica, puede obedecer más a una construcción imaginaria que a un común denominador entre todos los integrantes de una sociedad moderna. Dado que los sociedades actuales son muy extensas y agrupan diversidad de preferencias, los imaginarios colectivos como “patria” pueden tener un significado muy distintos dependiendo a quién dentro de una misma sociedad se le pregunte.
Es entonces que la opinión pública también es un imaginario en el cual se asume que ésta representa a un mismo “todo” en el cual cada quien se expresa respecto a sus propios marcos de referencia. Si bien un tema en común puede suscitar una reacción colectiva, ello no implica que esto sea una opinión colectiva, pues en ello habría que argumentar que el marco de referencia en común se expresa a través de la medida que se pueda realizar del agregado de las opiniones individuales, pues el único acercamiento que se tiene al todo es la suma ponderada de sus partes.
No existe entonces una opinión pública como la expresión de un cuerpo unificado, lo que existe es la medida de las opiniones individuales que puede ser representativa cuando ésta se realiza seleccionando los casos individuales más típicos.
Las sociedades son un modo en que el hombre a logrado coexistir y sumar sus preferencias para ordenar economías que le permitan la subsistencia. Ello entonces permite suponer que existe un código compartido y común, intrínseco a cada sociedad y que este es susceptible a los cambios que suelen acontecer. Aun mas el código es un subconjunto de un marco de referencia más amplio construido a partir de valores, creencias y conocimientos; de este marco se deriva la opinión, que es el juicio que se aplica a los sucesos e ideas que forman parte de la vida.
Sin embargo el tratar de comprender qué es la opinión publica, puede obedecer más a una construcción imaginaria que a un común denominador entre todos los integrantes de una sociedad moderna. Dado que los sociedades actuales son muy extensas y agrupan diversidad de preferencias, los imaginarios colectivos como “patria” pueden tener un significado muy distintos dependiendo a quién dentro de una misma sociedad se le pregunte.
Es entonces que la opinión pública también es un imaginario en el cual se asume que ésta representa a un mismo “todo” en el cual cada quien se expresa respecto a sus propios marcos de referencia. Si bien un tema en común puede suscitar una reacción colectiva, ello no implica que esto sea una opinión colectiva, pues en ello habría que argumentar que el marco de referencia en común se expresa a través de la medida que se pueda realizar del agregado de las opiniones individuales, pues el único acercamiento que se tiene al todo es la suma ponderada de sus partes.
No existe entonces una opinión pública como la expresión de un cuerpo unificado, lo que existe es la medida de las opiniones individuales que puede ser representativa cuando ésta se realiza seleccionando los casos individuales más típicos.
15 enero 2007
El valor de un peso
Generalmente, para los que estamos más familiarizados con el uso cotidiano del ciertas tecnologías y comodidades suele pasar por desapercibido el valor del dinero cuando este es contabilizado en “pequeños” montos. Me explico, para el ojo poco observador ver a una persona en la calle esperando el transporte público y a esta dejando pasar el primer microbús disponible es porque seguramente se dirige a otro destino; para aquellos que conocemos las rutas sabemos que esa persona espera el autobús RTP (subsidiado por el gobierno local). Sin embargo la diferencia entre uno y otro no suele ser tan “grande” a lo más es de dos pesos, generalmente sólo $1.50; esto indica que hay una gran cantidad de gente para quienes gastar unos cuantos pesos más en su transporte es más caro que esperar varios minutos más.
Versa el dicho “... cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos...” empero los pesos en la actualidad no compran mucho, pues después de la grandes devaluaciones de los años ochenta del siglo pasado, el peso perdió su poder de compra, un estudio que realicé hace poco muestra que el poder de compra de un peso (en su equivalencia de viejos a nuevos pesos) de 1982 no volvió a restaurarse hasta el año 2005, es decir lo que un peso de 1982 compraba en aquel año, no volvió a ser asequible hasta el 2005, sin embargo un peso del 2005 son mil de 1982 (recuérdese que el 1 de enero de 1993 la denominación cambió a nuevos pesos donde $1,000=N$1).
Ahora que es tema la súbita alza en el precio de las tortillas de maíz, cabe la pregunta ¿son caras? La respuesta es, depende para quien, muchos al igual que yo ni siquiera las consumimos con frecuencia, las hemos sustituido casi o totalmente por pan, tortilla de trigo, pan árabe u otro alimento similar, sólo las consumimos cuando comemos en la taquería de confianza. Pero para aquellos que se ahorran un peso en el transporte, quienes ganan menos de $3,000 pesos al mes, es decir el 65% de la población, si lo son. Cabe recordar que el salario promedio de los trabajadores adscritos al IMSS es $200 por día laborado, es decir, poco más de $4,000 al mes.
Sin embargo la óptica de análisis del problema me parece equivocada, porque no se trata de impedir que el precio de la tortilla aumente, sino de mejorar el nivel salarial del grueso de la población, si bien el mundo en general es pobre, existen unos cuantos mecanismos a través de los cuales se podría incrementar el bienestar de la población. Si realmente los hombres del dinero quieren evitar que la “izquierda” llegue al poder, deben buscar los medios para aumentar la riqueza del país, no sólo se trata de redistribuir, sino de acrecentar.
Generalmente, para los que estamos más familiarizados con el uso cotidiano del ciertas tecnologías y comodidades suele pasar por desapercibido el valor del dinero cuando este es contabilizado en “pequeños” montos. Me explico, para el ojo poco observador ver a una persona en la calle esperando el transporte público y a esta dejando pasar el primer microbús disponible es porque seguramente se dirige a otro destino; para aquellos que conocemos las rutas sabemos que esa persona espera el autobús RTP (subsidiado por el gobierno local). Sin embargo la diferencia entre uno y otro no suele ser tan “grande” a lo más es de dos pesos, generalmente sólo $1.50; esto indica que hay una gran cantidad de gente para quienes gastar unos cuantos pesos más en su transporte es más caro que esperar varios minutos más.
Versa el dicho “... cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos...” empero los pesos en la actualidad no compran mucho, pues después de la grandes devaluaciones de los años ochenta del siglo pasado, el peso perdió su poder de compra, un estudio que realicé hace poco muestra que el poder de compra de un peso (en su equivalencia de viejos a nuevos pesos) de 1982 no volvió a restaurarse hasta el año 2005, es decir lo que un peso de 1982 compraba en aquel año, no volvió a ser asequible hasta el 2005, sin embargo un peso del 2005 son mil de 1982 (recuérdese que el 1 de enero de 1993 la denominación cambió a nuevos pesos donde $1,000=N$1).
Ahora que es tema la súbita alza en el precio de las tortillas de maíz, cabe la pregunta ¿son caras? La respuesta es, depende para quien, muchos al igual que yo ni siquiera las consumimos con frecuencia, las hemos sustituido casi o totalmente por pan, tortilla de trigo, pan árabe u otro alimento similar, sólo las consumimos cuando comemos en la taquería de confianza. Pero para aquellos que se ahorran un peso en el transporte, quienes ganan menos de $3,000 pesos al mes, es decir el 65% de la población, si lo son. Cabe recordar que el salario promedio de los trabajadores adscritos al IMSS es $200 por día laborado, es decir, poco más de $4,000 al mes.
Sin embargo la óptica de análisis del problema me parece equivocada, porque no se trata de impedir que el precio de la tortilla aumente, sino de mejorar el nivel salarial del grueso de la población, si bien el mundo en general es pobre, existen unos cuantos mecanismos a través de los cuales se podría incrementar el bienestar de la población. Si realmente los hombres del dinero quieren evitar que la “izquierda” llegue al poder, deben buscar los medios para aumentar la riqueza del país, no sólo se trata de redistribuir, sino de acrecentar.
11 enero 2007
Llenar la botella
El ser humano llega a este mundo como una botella vacía, sin etiqueta y, afortunadamente, sin tapón. Ello significa que durante el tiempo que se tiene de vida dicha botella se llena de experiencias, conocimientos, emociones, placeres y sueños; pero desafortunadamente, las más de las veces, dicha botella es etiquetada antes de tener un contenido.
El llenar la botella es un proceso de enriquecimiento, pero muchas veces está se quiebra y jamás queda reparada, otras se le pone el tapón antes de tiempo, es decir antes de morir, y otras afortunadamente se rediseña, remolda y se transforma haciéndola más rica. Con esto la botella que es nuestra vida se logra asumir como plenamente nuestra; y la etiqueta más que una simple marca genérica, comúnmente identificable, es un libro de relatos que se convierte en una historia que muchos deberían leer.
Desafortunadamente las botellas excepcionales por definición no son frecuentes. Lo común es que las personas asuman que la vida es un formato prediseñado donde cada quien sólo tiene el deber de llenarlo conforme avanza el tiempo y siguiendo el patrón que los demás han marcado como el correcto. De algún modo es comprensible pues a la mayoria les es más sencillo ser aceptados y asimilados como una botella de Coca Cola que como un extraño vino que con el tiempo cambia de sabor y a veces madura y a veces se hace vinagre.
La vida de la mayoría de las personas está plagada de inercias, tanto positivas como negativas, las cuales son difíciles de romper. Las positivas también deben ser rotas pero para incrementarlas hacia algo más positivo y enriquecedor; por ejemplo no simplemente estudiar y sacar ochos, sino llegar a niveles de excelencia que requiere esfuerzos superiores. Las negativas deben ser rotas y requieren de esfuerzos aún mucho más grandes, por ello la mayoría de las personas se estancan en sus vida y asumen actitudes y hábitos viciosos que en vez de enriquecer sus vidas las hacen pobres y terminan corrompiendo; así llenan la botella con ácido.
Idealmente uno debería no simplemente romper las inercias que la sociedad, las costumbres y los valores nos marcan; sino también deberíamos preguntarnos como es nuestra botella ideal, imaginarnos todas las vidas posibles que podríamos vivir y así escoger la que más nos impulse a despertar todas las mañanas con el firme deseo de llenarnos la vida con las experiencias, sensaciones, sueños y retos que le den sentido a nuestro particular modo de entender la vida. Claro, para vivir una vida de diseños hay costos que se deben asumir, es un reto en si mismo y no cualquiera se atreve a asumirlo.
Aquí queda bien una canción de Joaquín Sabina... la del pirata cojo.
El ser humano llega a este mundo como una botella vacía, sin etiqueta y, afortunadamente, sin tapón. Ello significa que durante el tiempo que se tiene de vida dicha botella se llena de experiencias, conocimientos, emociones, placeres y sueños; pero desafortunadamente, las más de las veces, dicha botella es etiquetada antes de tener un contenido.
El llenar la botella es un proceso de enriquecimiento, pero muchas veces está se quiebra y jamás queda reparada, otras se le pone el tapón antes de tiempo, es decir antes de morir, y otras afortunadamente se rediseña, remolda y se transforma haciéndola más rica. Con esto la botella que es nuestra vida se logra asumir como plenamente nuestra; y la etiqueta más que una simple marca genérica, comúnmente identificable, es un libro de relatos que se convierte en una historia que muchos deberían leer.
Desafortunadamente las botellas excepcionales por definición no son frecuentes. Lo común es que las personas asuman que la vida es un formato prediseñado donde cada quien sólo tiene el deber de llenarlo conforme avanza el tiempo y siguiendo el patrón que los demás han marcado como el correcto. De algún modo es comprensible pues a la mayoria les es más sencillo ser aceptados y asimilados como una botella de Coca Cola que como un extraño vino que con el tiempo cambia de sabor y a veces madura y a veces se hace vinagre.
La vida de la mayoría de las personas está plagada de inercias, tanto positivas como negativas, las cuales son difíciles de romper. Las positivas también deben ser rotas pero para incrementarlas hacia algo más positivo y enriquecedor; por ejemplo no simplemente estudiar y sacar ochos, sino llegar a niveles de excelencia que requiere esfuerzos superiores. Las negativas deben ser rotas y requieren de esfuerzos aún mucho más grandes, por ello la mayoría de las personas se estancan en sus vida y asumen actitudes y hábitos viciosos que en vez de enriquecer sus vidas las hacen pobres y terminan corrompiendo; así llenan la botella con ácido.
Idealmente uno debería no simplemente romper las inercias que la sociedad, las costumbres y los valores nos marcan; sino también deberíamos preguntarnos como es nuestra botella ideal, imaginarnos todas las vidas posibles que podríamos vivir y así escoger la que más nos impulse a despertar todas las mañanas con el firme deseo de llenarnos la vida con las experiencias, sensaciones, sueños y retos que le den sentido a nuestro particular modo de entender la vida. Claro, para vivir una vida de diseños hay costos que se deben asumir, es un reto en si mismo y no cualquiera se atreve a asumirlo.
Aquí queda bien una canción de Joaquín Sabina... la del pirata cojo.
25 diciembre 2006
La autoestima un problema de salud pública
En mi opinión los humanos llegamos a este mundo como una botella de cristal transparente y vacía; sin contenido ni etiqueta y, afortunadamente, sin tapón. El hombre se construye a partir de ese momento y comienza a llenar su vida, su mente y su espíritu de sensaciones, experiencias, sentimientos y conocimientos; en este proceso se construye el “yo” y la identidad. Aunque este pareciera un proceso automático, la identidad es un proceso complicado y arduo, que tiende a tener resultados mixtos y complejos, la identidad implica también construir la autoestima, lo cual no es tarea fácil partiendo del punto en el que somos botellas vacías, es decir ¿cómo estimar el vació?
La autoestima a mi suponer es una consecuencia de la racionalización del instinto de supervivencia, sin embargo entre los hombres tiende a ser un constructo tan abstracto que suele confundirse con la imagen que uno proyecta de sí mismo. Es decir se traslapa con un valgo tanto como parece que valgo, mas no valgo por lo que soy porque no sé que soy.
Existen diversos análisis en los cuales se hace énfasis en la falta de autoestima como un problema contemporáneo que se manifiesta en síntomas sociales de descomposición como el alcoholismo y la drogadicción; esto pudiera ser una consecuencia del cambio de valores y una apertura ante los paradigmas ideológico-religiosos. La gente se ha desvinculado de los preconceptos que les permitían crearse una identidad y un yo.
La autoestima cuando es baja tiende a crear problemas de carácter individual, los cuales en lo colectivo generan fuertes conflictos y mal llevados conducen a la anomia. Basta ver los problemas de pareja para obtener más de un ejemplo, pues es fácil de entender que cuando dos personas de baja autoestima coinciden en sus soledades sólo se pueden tener malos resultados.
La baja autoestima es el principal causante de la depresión (enfermedad crónica que afectará al 25% de la población mundial para el años 2020), ello tiene como consecuencia la disminución en productividad laboral y un aumento en la incidencia de enfermedades y accidentes. En el mediano plazo enfrentaremos a una sociedad en fuga con grandes dosis de antidepresivos circulando por sus venas, aunado al alcoholismo, la drogadicción, la adicción al trabajo, la fuga en el consumo y la descomposición social generalizada.
Un principio para construir una alta autoestima es elevar la autoconciencia, en ello radica el reconocimiento de las carencias, fortalezas, debilidades, experiencias y conocimientos; buscando distinguir entre los útiles y los obsoletos. El hombre se construye a si mismo y crea un concepto de si, se llena de vida, conocimientos, experiencias, emociones y lo hace con la ambición de ser en sí un ser humano.
En mi opinión los humanos llegamos a este mundo como una botella de cristal transparente y vacía; sin contenido ni etiqueta y, afortunadamente, sin tapón. El hombre se construye a partir de ese momento y comienza a llenar su vida, su mente y su espíritu de sensaciones, experiencias, sentimientos y conocimientos; en este proceso se construye el “yo” y la identidad. Aunque este pareciera un proceso automático, la identidad es un proceso complicado y arduo, que tiende a tener resultados mixtos y complejos, la identidad implica también construir la autoestima, lo cual no es tarea fácil partiendo del punto en el que somos botellas vacías, es decir ¿cómo estimar el vació?
La autoestima a mi suponer es una consecuencia de la racionalización del instinto de supervivencia, sin embargo entre los hombres tiende a ser un constructo tan abstracto que suele confundirse con la imagen que uno proyecta de sí mismo. Es decir se traslapa con un valgo tanto como parece que valgo, mas no valgo por lo que soy porque no sé que soy.
Existen diversos análisis en los cuales se hace énfasis en la falta de autoestima como un problema contemporáneo que se manifiesta en síntomas sociales de descomposición como el alcoholismo y la drogadicción; esto pudiera ser una consecuencia del cambio de valores y una apertura ante los paradigmas ideológico-religiosos. La gente se ha desvinculado de los preconceptos que les permitían crearse una identidad y un yo.
La autoestima cuando es baja tiende a crear problemas de carácter individual, los cuales en lo colectivo generan fuertes conflictos y mal llevados conducen a la anomia. Basta ver los problemas de pareja para obtener más de un ejemplo, pues es fácil de entender que cuando dos personas de baja autoestima coinciden en sus soledades sólo se pueden tener malos resultados.
La baja autoestima es el principal causante de la depresión (enfermedad crónica que afectará al 25% de la población mundial para el años 2020), ello tiene como consecuencia la disminución en productividad laboral y un aumento en la incidencia de enfermedades y accidentes. En el mediano plazo enfrentaremos a una sociedad en fuga con grandes dosis de antidepresivos circulando por sus venas, aunado al alcoholismo, la drogadicción, la adicción al trabajo, la fuga en el consumo y la descomposición social generalizada.
Un principio para construir una alta autoestima es elevar la autoconciencia, en ello radica el reconocimiento de las carencias, fortalezas, debilidades, experiencias y conocimientos; buscando distinguir entre los útiles y los obsoletos. El hombre se construye a si mismo y crea un concepto de si, se llena de vida, conocimientos, experiencias, emociones y lo hace con la ambición de ser en sí un ser humano.
17 diciembre 2006
Ser o no-ser, o ¿cómo vivir el amor en tiempos posmodernos?
Decía un tío que el amor en una enfermedad, sufres palpitaciones, te da calentura y dices incoherencias, pero también decía que afortunadamente se cura con el tiempo. Pienso que la cura no es tan afortunada como él predicaba, dado que vida romántica es un modo de trascender y de disfrutar la vida.
Sin embargo parece que a muchas parejas el amor les resulta más una complicación que un beneficio; pues existe una fuerte tendencia a caer en relaciones codependientes en las cuales las personas se crean problemas y generan vicios dentro de sus relaciones, principalmente celos, chantajes, violencia; creando cuadros de baja autoestima, aislamiento social y en general un malestar anímico más que un placer.
Sin embargo parece también que es un problema que en el caso de los mexicanos tiende a agudizarse, pues la cultura católica pro-machista hace que los hombres en general estemos poco preparados para vivir relaciones de románticas libres, respetuosas de la integridad y de la individualidad del otro. Esto parece más estar vinculado con la idea de “pertenencia”: “mi novia”, “mi mujer”, “mía”; es ahí donde el concepto de libertad se pervierte, pues vivir una relación romántica no implica pertenencia, uno no posee al otro, simplemente ambos comparten su tiempo, cariño, amor, cuerpo, espíritu, ideales, etc.
Pareciera que, por lo que escucho de muchas mujeres, gran parte de problema es que los hombres que no han aprehendido a respetar a sus parejas y siguen aferrados a un esquema de relación de “macho Alfa dominante”. Sin embargo también las mujeres generan muchos de los conflictos en general, creo sólo son una exteriorización de problemas de baja autoestima en ambos casos (hombre o mujer). Pues basta ver cuantas malas parejas uno suele encontrarse en el tiempo, en realidad, la excepción son las parejas que “funcionan” bien; pues la gran mayoría vive relaciones tormentosas, monótonas, poco satisfactorias para ambos y en general están con el otro aun cuando no se siente bien mutuamente.
Parte del problema puede ser resuelto en el modo en que se definen las relaciones, en el amor hay muchos juegos y cada uno tiene reglas, muchas de ellas son reglas que se definen con el tiempo, otras deben ser principios básicos. Sin embargo lo difícil no es definir las reglas o conceptos, sino hacerlos válidos; toda relación es un concepto en sí, pero ello no implica poner “etiquetas”: “novios”, “amantes”, “esposos”, “concubinos”, etc. Porque las etiquetas tienden a ser lugares vacíos, lo relevante es, al final de cuentas, como se vive en la cotidianeidad el respeto al otro y como se comparte aquello que es el amor.
Lo lamentable del amor es la confusión que suele tenerse al creer que llorar, sufrir, chantajear, celar, controlar, determinar, imponerse sobre el otro y absorberle toda su vida y limitarlo a sólo estar con uno en todo momento, sea amor. El amor no es fácilmente definible, pero si es sencillo distinguir cuando no hay amor de por medio entre dos personas; porque uno de los dos no es feliz.
Decía un tío que el amor en una enfermedad, sufres palpitaciones, te da calentura y dices incoherencias, pero también decía que afortunadamente se cura con el tiempo. Pienso que la cura no es tan afortunada como él predicaba, dado que vida romántica es un modo de trascender y de disfrutar la vida.
Sin embargo parece que a muchas parejas el amor les resulta más una complicación que un beneficio; pues existe una fuerte tendencia a caer en relaciones codependientes en las cuales las personas se crean problemas y generan vicios dentro de sus relaciones, principalmente celos, chantajes, violencia; creando cuadros de baja autoestima, aislamiento social y en general un malestar anímico más que un placer.
Sin embargo parece también que es un problema que en el caso de los mexicanos tiende a agudizarse, pues la cultura católica pro-machista hace que los hombres en general estemos poco preparados para vivir relaciones de románticas libres, respetuosas de la integridad y de la individualidad del otro. Esto parece más estar vinculado con la idea de “pertenencia”: “mi novia”, “mi mujer”, “mía”; es ahí donde el concepto de libertad se pervierte, pues vivir una relación romántica no implica pertenencia, uno no posee al otro, simplemente ambos comparten su tiempo, cariño, amor, cuerpo, espíritu, ideales, etc.
Pareciera que, por lo que escucho de muchas mujeres, gran parte de problema es que los hombres que no han aprehendido a respetar a sus parejas y siguen aferrados a un esquema de relación de “macho Alfa dominante”. Sin embargo también las mujeres generan muchos de los conflictos en general, creo sólo son una exteriorización de problemas de baja autoestima en ambos casos (hombre o mujer). Pues basta ver cuantas malas parejas uno suele encontrarse en el tiempo, en realidad, la excepción son las parejas que “funcionan” bien; pues la gran mayoría vive relaciones tormentosas, monótonas, poco satisfactorias para ambos y en general están con el otro aun cuando no se siente bien mutuamente.
Parte del problema puede ser resuelto en el modo en que se definen las relaciones, en el amor hay muchos juegos y cada uno tiene reglas, muchas de ellas son reglas que se definen con el tiempo, otras deben ser principios básicos. Sin embargo lo difícil no es definir las reglas o conceptos, sino hacerlos válidos; toda relación es un concepto en sí, pero ello no implica poner “etiquetas”: “novios”, “amantes”, “esposos”, “concubinos”, etc. Porque las etiquetas tienden a ser lugares vacíos, lo relevante es, al final de cuentas, como se vive en la cotidianeidad el respeto al otro y como se comparte aquello que es el amor.
Lo lamentable del amor es la confusión que suele tenerse al creer que llorar, sufrir, chantajear, celar, controlar, determinar, imponerse sobre el otro y absorberle toda su vida y limitarlo a sólo estar con uno en todo momento, sea amor. El amor no es fácilmente definible, pero si es sencillo distinguir cuando no hay amor de por medio entre dos personas; porque uno de los dos no es feliz.
04 diciembre 2006
La pobreza
Abordar este tema siempre tiene bemoles que difícilmente se desligan de ideologías que como tales son poco reflexivas y tienden a ser dogmáticas. Usualmente se estudia la pobreza como un problema de carencia de satisfactores que se estratifican desde los más básicos hasta los más espirituales y menos materias. Existe toda una nomenclatura que pretende definir que es la pobreza, como se estratifican los distintos niveles y demás circunstancias que rodean este fenómeno de la naturaleza humana.
Efectivamente la naturaleza del hombre es la pobreza, somos carentes de capacidades físicas que a diferencia de los demás animales nos protejan del entorno o nos permitan hacernos más fácilmente de abrigo, alimentos y defensa. Empero poseemos una inteligencia superior que nos permite resolver muchas de nuestras necesidades. En esto no se repara con frecuencia, pues dicha capacidad es lo que permite crear la riqueza, término poco claro y más relevante y complicado que la pobreza, pues es obvio que ser pobre es estar próximo al estado de naturaleza, pero nos es obvio que tipo y que cantidad de riqueza nos aleja de modo colectivo de dicho estado.
Explicando la idea anterior es claro que el proceso de transformar el entorno para crear riqueza tiene costos colaterales que no se asumen dentro de los precios y costos de oportunidad inmediatos a la creación de riqueza, ejemplo es construir una cabaña de troncos de árbol y talar algunos bosques en el proceso. La cabaña resuelve una necesidad del hombre, el árbol caído tiene un costo medioambiental que no es inmediato para quien disfruta de la vivienda. En la suma de la creación de satisfactores los costos colaterales tienden a ser inmensos, un automóvil requiere de una infinidad de procesos que implican costos altísimos para todo el ecosistema, incluida la especie humana dentro del mismo, entonces cabe la pregunta: ¿debemos hacer más vehículos de transporte unipersonal o más autobuses colectivos?
El problema de los costos colaterales es que al no ser incluidos en el precio del bien creado distorsionan todo el ciclo económico, pues el crear riqueza sin asumir todos los costos genera pobreza en otro extremo de la ecuación. Es entonces que cuestionar a la riqueza es un enfoque más correcto del cambio de estado en la naturaleza humana; ¿cuán rico se es si se crea pobreza de por medio?
Abordar este tema siempre tiene bemoles que difícilmente se desligan de ideologías que como tales son poco reflexivas y tienden a ser dogmáticas. Usualmente se estudia la pobreza como un problema de carencia de satisfactores que se estratifican desde los más básicos hasta los más espirituales y menos materias. Existe toda una nomenclatura que pretende definir que es la pobreza, como se estratifican los distintos niveles y demás circunstancias que rodean este fenómeno de la naturaleza humana.
Efectivamente la naturaleza del hombre es la pobreza, somos carentes de capacidades físicas que a diferencia de los demás animales nos protejan del entorno o nos permitan hacernos más fácilmente de abrigo, alimentos y defensa. Empero poseemos una inteligencia superior que nos permite resolver muchas de nuestras necesidades. En esto no se repara con frecuencia, pues dicha capacidad es lo que permite crear la riqueza, término poco claro y más relevante y complicado que la pobreza, pues es obvio que ser pobre es estar próximo al estado de naturaleza, pero nos es obvio que tipo y que cantidad de riqueza nos aleja de modo colectivo de dicho estado.
Explicando la idea anterior es claro que el proceso de transformar el entorno para crear riqueza tiene costos colaterales que no se asumen dentro de los precios y costos de oportunidad inmediatos a la creación de riqueza, ejemplo es construir una cabaña de troncos de árbol y talar algunos bosques en el proceso. La cabaña resuelve una necesidad del hombre, el árbol caído tiene un costo medioambiental que no es inmediato para quien disfruta de la vivienda. En la suma de la creación de satisfactores los costos colaterales tienden a ser inmensos, un automóvil requiere de una infinidad de procesos que implican costos altísimos para todo el ecosistema, incluida la especie humana dentro del mismo, entonces cabe la pregunta: ¿debemos hacer más vehículos de transporte unipersonal o más autobuses colectivos?
El problema de los costos colaterales es que al no ser incluidos en el precio del bien creado distorsionan todo el ciclo económico, pues el crear riqueza sin asumir todos los costos genera pobreza en otro extremo de la ecuación. Es entonces que cuestionar a la riqueza es un enfoque más correcto del cambio de estado en la naturaleza humana; ¿cuán rico se es si se crea pobreza de por medio?
17 noviembre 2006
Ayrton Senna @ Monaco
In the mind of a winner...
...at any given circumstance you think you have a limit and you can go for this limit and you touch this limit and you say ok this is the limit... as so you touch this limit something happens that you can go a little bit higher with your own mighty power and your determination, your instinct and the experience as well... you can fly very high...
In the mind of a winner...
...at any given circumstance you think you have a limit and you can go for this limit and you touch this limit and you say ok this is the limit... as so you touch this limit something happens that you can go a little bit higher with your own mighty power and your determination, your instinct and the experience as well... you can fly very high...
24 septiembre 2006
05 septiembre 2006
29 agosto 2006
EFECTO DOPPLER
La perspectiva es una noción relativa de lo que acontece, el observador que puede distanciarse lo suficiente de un fenómeno tiene la capacidad de apreciar detalles que sólo son evidentes cuando no se es parte de la cosa en cuestión.
El efecto Doppler es una consecuencia relativa a la velocidad del movimiento, la distancia y el tiempo que separa a un observador de una fuente de la que emanan ondas electromagnéticas (como la luz visible) o sonoras como la sirena de una ambulancia. En el caso de la luz si el objeto se aleja (como una estrella muy distante) su luz se desplaza a longitudes de onda más largas, es decir es más roja que en el momento de ser emitida; si el objeto se acerca su luz presenta una longitud de onda más corta, desplazándose hacia el azul. Esto es muy apreciable en el caso del sonido emanado por una ambulancia en movimiento, su sirena suena más grave cuando se acerca y más agudo cuando se aleja.
Sin embargo la perspectiva también distorsiona lo que acontece, por el efecto Doppler, es entonces que un mismo fenómeno social o económico tiene una connotación relativa al observador. Aquello que en su momento parecía grave y catastrófico (crisis política, económica e incluso emocional) tiene a ser suavizado conforme pasa el tiempo, es decir deja de ser grave (como el sonido).
Lo anterior implica que en el largo plazo todo suceso tiende a ser minimizado en la memoria (física, estadística, fotográfica, etc) los recuerdos, simplemente, parecen ser menos significativos que cuando afectaron en primera instancia. Esto que pareciera obvio, pues todos hemos sentido en alguna ocasión que simplemente “las cosas” ya no importan tanto; complica todos los métodos de análisis social (económico, político, psicológico, etc) ya que la “objetividad” que la perspectiva brinda no permite medir con exactitud el verdadero significado que “algo” tuvo en su momento.
Ejemplos sobran, ¿qué tan importante es hoy la crisis de 1994? ¿el “cambio” democrático del 2000? ¿el mega plantón del Peje dentro de 6 años? Dirían las abuelas que “las cosas” toman su justo lugar con el tiempo; pero lo dramático del asunto es que ni la literatura o el arte (menos la estadística) nos puede dar la medida puntual de aquello que ya no es; dado que el aparato crítico-analítico con el que evaluamos las circunstancias no está perfectamente ajustado a lo que aconteció. Incluso cuando usamos medidas constantes (precios constantes o que aparentan medir de modo estable el valor “algo” en el tiempo) no hace figura decir que un peso de 1980 tenía el mismo valor que un peso de 2005, pues si bien en precios constantes se compra “lo mismo” eso mismo ya no se necesita de igual modo.
Todo lo anterior permite una sola conclusión... mañana nada será tan grave como para ahogarnos hoy. Simplemente no sabremos que tan importante fue lo que pasó.
La perspectiva es una noción relativa de lo que acontece, el observador que puede distanciarse lo suficiente de un fenómeno tiene la capacidad de apreciar detalles que sólo son evidentes cuando no se es parte de la cosa en cuestión.
El efecto Doppler es una consecuencia relativa a la velocidad del movimiento, la distancia y el tiempo que separa a un observador de una fuente de la que emanan ondas electromagnéticas (como la luz visible) o sonoras como la sirena de una ambulancia. En el caso de la luz si el objeto se aleja (como una estrella muy distante) su luz se desplaza a longitudes de onda más largas, es decir es más roja que en el momento de ser emitida; si el objeto se acerca su luz presenta una longitud de onda más corta, desplazándose hacia el azul. Esto es muy apreciable en el caso del sonido emanado por una ambulancia en movimiento, su sirena suena más grave cuando se acerca y más agudo cuando se aleja.
Sin embargo la perspectiva también distorsiona lo que acontece, por el efecto Doppler, es entonces que un mismo fenómeno social o económico tiene una connotación relativa al observador. Aquello que en su momento parecía grave y catastrófico (crisis política, económica e incluso emocional) tiene a ser suavizado conforme pasa el tiempo, es decir deja de ser grave (como el sonido).
Lo anterior implica que en el largo plazo todo suceso tiende a ser minimizado en la memoria (física, estadística, fotográfica, etc) los recuerdos, simplemente, parecen ser menos significativos que cuando afectaron en primera instancia. Esto que pareciera obvio, pues todos hemos sentido en alguna ocasión que simplemente “las cosas” ya no importan tanto; complica todos los métodos de análisis social (económico, político, psicológico, etc) ya que la “objetividad” que la perspectiva brinda no permite medir con exactitud el verdadero significado que “algo” tuvo en su momento.
Ejemplos sobran, ¿qué tan importante es hoy la crisis de 1994? ¿el “cambio” democrático del 2000? ¿el mega plantón del Peje dentro de 6 años? Dirían las abuelas que “las cosas” toman su justo lugar con el tiempo; pero lo dramático del asunto es que ni la literatura o el arte (menos la estadística) nos puede dar la medida puntual de aquello que ya no es; dado que el aparato crítico-analítico con el que evaluamos las circunstancias no está perfectamente ajustado a lo que aconteció. Incluso cuando usamos medidas constantes (precios constantes o que aparentan medir de modo estable el valor “algo” en el tiempo) no hace figura decir que un peso de 1980 tenía el mismo valor que un peso de 2005, pues si bien en precios constantes se compra “lo mismo” eso mismo ya no se necesita de igual modo.
Todo lo anterior permite una sola conclusión... mañana nada será tan grave como para ahogarnos hoy. Simplemente no sabremos que tan importante fue lo que pasó.
19 agosto 2006
El Político
El ser político
La dimensión política del ser es similar a todas las demás que lo componen, la social, la económica, la intelectual, la sexual, etc. La virtud del ser político es por definición controvertida, pues es más próxima a la virtud griega que a la virtud occidental contemporánea. Quizá la mayor virtud del político consiste en su capacidad para desplazar las restricciones que enfrenta, principalmente las morales.
El poder es la capacidad de cambiar el orden natural de las cosas o de cambiar la toma de decisiones de los otros. Pero el poder en abstracto no se posee con algún tipo particular título de propiedad, pues incluso las investiduras se ejercen y fortalecen a través del uso del poder. El poder tiene valor de uso y conforme al mismo se ejerce instantáneamente, es valor en cambio en la coyuntura mas no es posible cederlo como un bien, pues tal está personalizado y ceder el poder que se posee es similar a ceder la vida, por ello el político sólo se retira del oficio con la muerte.
El ser político es inherentemente perverso, pues corrompe el orden y estado habitual de las cosas. Empero no es trivial calificarlo como "bueno" o "malo" es decir bajo los cánones cristianos el político no se asimila como un ser social normal, sino que su misma marginalidad le infiere un halo que lo distingue de sus congéneres. Pero ello tiene un costo intrínseco que el político transmuta de algo meramente personal a un beneficio de la marginalidad. Es decir el modo en que el político asume sus costos es a través de una transferencia donde los otros asumen que es su deber defender la causa que este pregona, el político socializa sus costos y capitaliza las ganancias de modo individual para acrecentar el poder que ya ejerce.
Las herramientas del poder son tan diversas como la capacidad del político de proyectar su propia personalidad en tantos ámbitos como el actuar humano tiene; desde la rudimentaria fuerza física para ejercer violencia, hasta como la sutil capacidad de seducir al otro con el mero encanto personal. Todas las herramientas del político asumen y ejercen algún tipo de coacción, ello implica que toda actitud externada involucra un discurso con origen, fin y propósito; el político no conversa ni externa su verdadero sentir ni actuar (es posible que lo desconozca) sin embargo conoce el peso y fin específico de sus actos e ideas externadas. Todas ellas juegan con un sentido de la moralidad que media con la razón de los otros a través de despertar una contradicción sobre el propio sentido de la vida o del deber ser. En si el político abusa del sentido común de los otros pues es capaz de asimilar la coyuntura sin ser parte de ella; es decir el político no asume a la moralidad establecida como un valor absoluto que le involucre restricciones en su actuar; pero conoce y percibe la mayoría de las restricciones que definen la idiosincrasia de su rebaño. Conoce las reglas del juego, las usa, las ejecuta, pero jamás les otorga un valor que involucre para si mismo un freno en su actuar.
Quizá se suele asumir de modo instantáneo que el político sólo tiene como escenario la arena de la política pública, sin embargo el ser político vive en la cotidianeidad e incluso en el mismo actuar romántico del hombre (ser humano), ¿pues que acaso no es el matrimonio una institución política? el erotismo, la seducción y el enamoramiento, ¿son o no herramientas políticas de la libido?
Hay política en el lecho, en la mesa, en el romance y en el matrimonio, los amantes se seducen y convencen con argumentos de poder, que usualmente no saben manejar, ¿pues que acaso los celos no son el fracaso de toda argumentación política? y en este caso el amor no es más que un medio donde el fin es poseer destino del otro. Al igual que la ley tiene como objetivo restringir los deseos y medios de los gobernados.
El político tiene un juego, en el cual las reglas sólo existen para los demás y donde él es el único que posee la calidad moral para promulgar nuevas o para vetar las viejas, el propósito del político es mediar entre sus intereses y realidades usando como cuña su propio sentido de la moralidad. Esto es corrompiendo el sistema que le es contemporáneo diluyendo el poder de los que ya se habían establecido, la renovación es simplemente la nueva imposición de cánones y parámetros cuya utilidad es deslegitimizar el poder vigente e imponer de este modo el propio deseo.
¿Cuál es el motor del político? ¿De donde proceden sus motivaciones? Sólo el ego, la vanidad y las neurosis adquiridas en la infancia son lo suficientemente insaciables como para permitirle a un ser actuar incesantemente conforme al fin preestablecido. Es porque todo aquel ser que lleva al límite alguna de sus dimensiones, ha encontrado en ella la máxima de la satisfacciones y la más excitante de las ocupaciones.
Sólo otro político es capaz de dimensionar a otro político; competir en el juego y así no ser una ficha mas en el tablero donde se dirime quién tiene mayor capacidad de dominar en alguna coyuntura. En la cotidianeidad la política tiende a no percibirse, sin embargo está presente en cada una de la facetas que el ser humano ejerce.
El ser político
La dimensión política del ser es similar a todas las demás que lo componen, la social, la económica, la intelectual, la sexual, etc. La virtud del ser político es por definición controvertida, pues es más próxima a la virtud griega que a la virtud occidental contemporánea. Quizá la mayor virtud del político consiste en su capacidad para desplazar las restricciones que enfrenta, principalmente las morales.
El poder es la capacidad de cambiar el orden natural de las cosas o de cambiar la toma de decisiones de los otros. Pero el poder en abstracto no se posee con algún tipo particular título de propiedad, pues incluso las investiduras se ejercen y fortalecen a través del uso del poder. El poder tiene valor de uso y conforme al mismo se ejerce instantáneamente, es valor en cambio en la coyuntura mas no es posible cederlo como un bien, pues tal está personalizado y ceder el poder que se posee es similar a ceder la vida, por ello el político sólo se retira del oficio con la muerte.
El ser político es inherentemente perverso, pues corrompe el orden y estado habitual de las cosas. Empero no es trivial calificarlo como "bueno" o "malo" es decir bajo los cánones cristianos el político no se asimila como un ser social normal, sino que su misma marginalidad le infiere un halo que lo distingue de sus congéneres. Pero ello tiene un costo intrínseco que el político transmuta de algo meramente personal a un beneficio de la marginalidad. Es decir el modo en que el político asume sus costos es a través de una transferencia donde los otros asumen que es su deber defender la causa que este pregona, el político socializa sus costos y capitaliza las ganancias de modo individual para acrecentar el poder que ya ejerce.
Las herramientas del poder son tan diversas como la capacidad del político de proyectar su propia personalidad en tantos ámbitos como el actuar humano tiene; desde la rudimentaria fuerza física para ejercer violencia, hasta como la sutil capacidad de seducir al otro con el mero encanto personal. Todas las herramientas del político asumen y ejercen algún tipo de coacción, ello implica que toda actitud externada involucra un discurso con origen, fin y propósito; el político no conversa ni externa su verdadero sentir ni actuar (es posible que lo desconozca) sin embargo conoce el peso y fin específico de sus actos e ideas externadas. Todas ellas juegan con un sentido de la moralidad que media con la razón de los otros a través de despertar una contradicción sobre el propio sentido de la vida o del deber ser. En si el político abusa del sentido común de los otros pues es capaz de asimilar la coyuntura sin ser parte de ella; es decir el político no asume a la moralidad establecida como un valor absoluto que le involucre restricciones en su actuar; pero conoce y percibe la mayoría de las restricciones que definen la idiosincrasia de su rebaño. Conoce las reglas del juego, las usa, las ejecuta, pero jamás les otorga un valor que involucre para si mismo un freno en su actuar.
Quizá se suele asumir de modo instantáneo que el político sólo tiene como escenario la arena de la política pública, sin embargo el ser político vive en la cotidianeidad e incluso en el mismo actuar romántico del hombre (ser humano), ¿pues que acaso no es el matrimonio una institución política? el erotismo, la seducción y el enamoramiento, ¿son o no herramientas políticas de la libido?
Hay política en el lecho, en la mesa, en el romance y en el matrimonio, los amantes se seducen y convencen con argumentos de poder, que usualmente no saben manejar, ¿pues que acaso los celos no son el fracaso de toda argumentación política? y en este caso el amor no es más que un medio donde el fin es poseer destino del otro. Al igual que la ley tiene como objetivo restringir los deseos y medios de los gobernados.
El político tiene un juego, en el cual las reglas sólo existen para los demás y donde él es el único que posee la calidad moral para promulgar nuevas o para vetar las viejas, el propósito del político es mediar entre sus intereses y realidades usando como cuña su propio sentido de la moralidad. Esto es corrompiendo el sistema que le es contemporáneo diluyendo el poder de los que ya se habían establecido, la renovación es simplemente la nueva imposición de cánones y parámetros cuya utilidad es deslegitimizar el poder vigente e imponer de este modo el propio deseo.
¿Cuál es el motor del político? ¿De donde proceden sus motivaciones? Sólo el ego, la vanidad y las neurosis adquiridas en la infancia son lo suficientemente insaciables como para permitirle a un ser actuar incesantemente conforme al fin preestablecido. Es porque todo aquel ser que lleva al límite alguna de sus dimensiones, ha encontrado en ella la máxima de la satisfacciones y la más excitante de las ocupaciones.
Sólo otro político es capaz de dimensionar a otro político; competir en el juego y así no ser una ficha mas en el tablero donde se dirime quién tiene mayor capacidad de dominar en alguna coyuntura. En la cotidianeidad la política tiende a no percibirse, sin embargo está presente en cada una de la facetas que el ser humano ejerce.
01 julio 2006
Una infancia ochentera
Es extraño como el tiempo nos da perspectiva de los distintos momentos de nuestra vida, creo existe cierto efecto que la velocidad y el tiempo le imprimen a la vida, tal vez sea la teoría de la relatividad aplicado a la vida cotidiana, si hoy viajásemos a nuestro propio pasado veríamos que nuestra infancia no era tal como la recordamos.
En mi experiencia como economista hay un hecho que me es notorio, mi infancia ochentera sucedió en un entorno de gran crisis, recuerdo a mi madre agobiarse por como subían los precios, a mis padres discutiendo de por qué el gasto nunca alcanzaba. Recuerdo que escuchaba las noticias y vi en vivo el Pacto de Solidaridad y Convergencia Económica que testimoniaba y narraba Zabludowsky. Que también viví el temblor del 85 y recuerdo que los siguientes temblores nos hicieron llorar de pánico y miedo. Que en mi primaria comenzamos a hacer simulacros por si temblaba. Que no existían los microbuses, ni las combis, no, había colectivos tipo coche-lancha que hacían la ruta en pocos minutos, pues el desquiciante transito actual no existía. Curiosamente recuerdo que comprar azúcar a veces era difícil, que en Aurrerá solían acapararla y sólo la sacaban después de que se autorizaba el alza de precio. También recuerdo que la Conasupo nunca vendía cosas buenas y que Plaza Universidad era “cool” porque en realidad no existía nada más.
Hoy me dan risa los cines que presumen tener “Macro Pantalla” “Omni Pantalla” y tonterías por el estilo; ¿acaso ya no se acuerdan que el Dorado 70 tenía una pantalla más grande que una cancha de fútbol, que casi todos los cines sólo exhibían una película por temporada y que en Sanborns nunca atendían a los clientes?
Hoy sé algo grave, casi todos nos hicimos pobres en los 80, nuestros padres perdieron el poder adquisitivo en menos de un lustro, que de haber mantenido el que tenían en los 70, nuestras infancias hubieran sido, tal vez, más abundantes y cómodas. Recuerdo que la mortadela era un platillo común y que las lentejas eran muy frecuentes en la mesa. Que comprar bolillos en las panaderías Lena y tortillas en la tortillería era común porque en Aurrerá no vendían más que Bimbo.
Si, por suerte esos tiempos ya pasaron a la historia, la inflación no sólo nos quitó poder de compra, les robó a nuestro padres sus sueños, su tiempo y años de vida, si años de vida porque lo que ya tenían trabajado se hizo nada, todo se perdió un lustro, lo ahorrado se hizo poco y hasta el año pasado un peso de 1980 volvió a comprar lo mismo que un “nuevo peso” de 2005.
Hoy ya no soy un niño y me doy cuenta, que no me di cuenta que mi infancia sucedió en la peor década del México moderno, afortunadamente era un niño, pero hoy todo me hace sentido, el año en que yo nací fue de los últimos de abundancia y cuando aprendí a hablar, mi primera palabra fue inflación.
Es extraño como el tiempo nos da perspectiva de los distintos momentos de nuestra vida, creo existe cierto efecto que la velocidad y el tiempo le imprimen a la vida, tal vez sea la teoría de la relatividad aplicado a la vida cotidiana, si hoy viajásemos a nuestro propio pasado veríamos que nuestra infancia no era tal como la recordamos.
En mi experiencia como economista hay un hecho que me es notorio, mi infancia ochentera sucedió en un entorno de gran crisis, recuerdo a mi madre agobiarse por como subían los precios, a mis padres discutiendo de por qué el gasto nunca alcanzaba. Recuerdo que escuchaba las noticias y vi en vivo el Pacto de Solidaridad y Convergencia Económica que testimoniaba y narraba Zabludowsky. Que también viví el temblor del 85 y recuerdo que los siguientes temblores nos hicieron llorar de pánico y miedo. Que en mi primaria comenzamos a hacer simulacros por si temblaba. Que no existían los microbuses, ni las combis, no, había colectivos tipo coche-lancha que hacían la ruta en pocos minutos, pues el desquiciante transito actual no existía. Curiosamente recuerdo que comprar azúcar a veces era difícil, que en Aurrerá solían acapararla y sólo la sacaban después de que se autorizaba el alza de precio. También recuerdo que la Conasupo nunca vendía cosas buenas y que Plaza Universidad era “cool” porque en realidad no existía nada más.
Hoy me dan risa los cines que presumen tener “Macro Pantalla” “Omni Pantalla” y tonterías por el estilo; ¿acaso ya no se acuerdan que el Dorado 70 tenía una pantalla más grande que una cancha de fútbol, que casi todos los cines sólo exhibían una película por temporada y que en Sanborns nunca atendían a los clientes?
Hoy sé algo grave, casi todos nos hicimos pobres en los 80, nuestros padres perdieron el poder adquisitivo en menos de un lustro, que de haber mantenido el que tenían en los 70, nuestras infancias hubieran sido, tal vez, más abundantes y cómodas. Recuerdo que la mortadela era un platillo común y que las lentejas eran muy frecuentes en la mesa. Que comprar bolillos en las panaderías Lena y tortillas en la tortillería era común porque en Aurrerá no vendían más que Bimbo.
Si, por suerte esos tiempos ya pasaron a la historia, la inflación no sólo nos quitó poder de compra, les robó a nuestro padres sus sueños, su tiempo y años de vida, si años de vida porque lo que ya tenían trabajado se hizo nada, todo se perdió un lustro, lo ahorrado se hizo poco y hasta el año pasado un peso de 1980 volvió a comprar lo mismo que un “nuevo peso” de 2005.
Hoy ya no soy un niño y me doy cuenta, que no me di cuenta que mi infancia sucedió en la peor década del México moderno, afortunadamente era un niño, pero hoy todo me hace sentido, el año en que yo nací fue de los últimos de abundancia y cuando aprendí a hablar, mi primera palabra fue inflación.
12 abril 2006
EL ALEPH (nueva época)
Hay momentos de transición en la vida que quedan en blanco en las páginas de los díarios personales, tanto virtuales como los clásicos de hojas de papel, tal vez lo importante no es contar que ha pasado, ni como sucedió ni que cambió de uno en el tiempo; tal vez lo único que logra trascender es... es uno mismo en el tiempo y en el olvido.
Hay momentos de transición en la vida que quedan en blanco en las páginas de los díarios personales, tanto virtuales como los clásicos de hojas de papel, tal vez lo importante no es contar que ha pasado, ni como sucedió ni que cambió de uno en el tiempo; tal vez lo único que logra trascender es... es uno mismo en el tiempo y en el olvido.
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