28 enero 2007

Mis frases célebres

A lo largo de los años he ido recolectando mis propias frases con las que intento resumir alguna idea, experiencia o aprendizaje... aquí se las comparto...

'no importa el qué sino el por qué
Aleph

la riqueza resuelve muchas necesidades excepto la de pensar y la de buscar la sabiduría
Aleph dic 02

Despiértate, camina y busca tu propia meta.... alcánzala.. y cuando la obtengas... hazla tuya...
Aleph

Un hombre que no controla su vida con las mujeres será controlado por ellas.
Aleph (24/may/03)

Sólo se es virtuoso conforme no se es vicioso, (la cadena es tan fuerte como su eslabón más débil)
Aleph (13/jul/03)

Dejar de imaginar es empezar a conformarse
Aleph (26/ago/03)

La política es el modo en que el hombre administra el poder
Aleph (27/ago/03)

Toda decisión implica costos
Aleph (22/oct/03)

No existen decisiones sencillas
Aleph (22/oct/03)

No busques la verdad en los demás, créala en función de los hechos.
Aleph (8/nov/03)

Lo único seguro en la vida es que es incierta, no busques verdades y certidumbres, pues no las encontraras, no te aflijas por las mentiras y los cambios repentinos, se seguro de ti mismo y de las cosas que puedes lograr; la verdad y la certeza son accesorias a la vida, la felicidad vendrá con la templanza y aplomo con el que rijas tu vida y tus emociones.
Aleph (9/nov/03)

El poder es la capacidad de alterar el curso natural de las cosas.
Aleph (4/dic/03)

Mis defectos son los defectos del hombre y son los defectos de la humanidad.
Aleph (12/mar/04)

Aceptar que el otro es libre es aceptar que nada es suficiente para nadie
Aleph (05/abr/04)

Temo a los hombres, se parecen tanto a mi y yo me conozco tan bien que se de que somos capaces
Aleph (05/abr/04)

La inteligencia sirve para vivir
Aleph (10/jun/04)

El hombre intenta conocer y comprender el todo a través de la escasa capacidad de su mente, el todo es incomprensible por eso lo analizamos.
Aleph (26/jul/04)

La diferencia entre decir (opinar) y hacer es el valor con el que se afronta la vida.
Aleph (24/nov/04)

No todo tiene razón de ser

No todo tiene porque salir bien

La obstinación y terquedad no son sinónimos de perseverancia

Todo fin requiere de esfuerzo, trabajo y constancia

La creatividad sin trabajo son sólo buenas intenciones

Crecer no es sumar años

La dignidad es saberse medir a uno mismo justamente en el entorno propio (autoestima)

La soberbia es síntoma de inseguridad

No todo lo que se desea se tiene y no todo lo que se tiene se desea

La identidad no es saberse diferente sino es saberse único al conocerse a uno mismo

Respetar no es aceptar ni tolerar es comprender al otro y sus circunstancias

La vida no es un juego sólo parece serlo

22 enero 2007

La opinión pública, un imaginario mesurable

Las sociedades son un modo en que el hombre a logrado coexistir y sumar sus preferencias para ordenar economías que le permitan la subsistencia. Ello entonces permite suponer que existe un código compartido y común, intrínseco a cada sociedad y que este es susceptible a los cambios que suelen acontecer. Aun mas el código es un subconjunto de un marco de referencia más amplio construido a partir de valores, creencias y conocimientos; de este marco se deriva la opinión, que es el juicio que se aplica a los sucesos e ideas que forman parte de la vida.

Sin embargo el tratar de comprender qué es la opinión publica, puede obedecer más a una construcción imaginaria que a un común denominador entre todos los integrantes de una sociedad moderna. Dado que los sociedades actuales son muy extensas y agrupan diversidad de preferencias, los imaginarios colectivos como “patria” pueden tener un significado muy distintos dependiendo a quién dentro de una misma sociedad se le pregunte.

Es entonces que la opinión pública también es un imaginario en el cual se asume que ésta representa a un mismo “todo” en el cual cada quien se expresa respecto a sus propios marcos de referencia. Si bien un tema en común puede suscitar una reacción colectiva, ello no implica que esto sea una opinión colectiva, pues en ello habría que argumentar que el marco de referencia en común se expresa a través de la medida que se pueda realizar del agregado de las opiniones individuales, pues el único acercamiento que se tiene al todo es la suma ponderada de sus partes.

No existe entonces una opinión pública como la expresión de un cuerpo unificado, lo que existe es la medida de las opiniones individuales que puede ser representativa cuando ésta se realiza seleccionando los casos individuales más típicos.

15 enero 2007

El valor de un peso

Generalmente, para los que estamos más familiarizados con el uso cotidiano del ciertas tecnologías y comodidades suele pasar por desapercibido el valor del dinero cuando este es contabilizado en “pequeños” montos. Me explico, para el ojo poco observador ver a una persona en la calle esperando el transporte público y a esta dejando pasar el primer microbús disponible es porque seguramente se dirige a otro destino; para aquellos que conocemos las rutas sabemos que esa persona espera el autobús RTP (subsidiado por el gobierno local). Sin embargo la diferencia entre uno y otro no suele ser tan “grande” a lo más es de dos pesos, generalmente sólo $1.50; esto indica que hay una gran cantidad de gente para quienes gastar unos cuantos pesos más en su transporte es más caro que esperar varios minutos más.

Versa el dicho “... cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos...” empero los pesos en la actualidad no compran mucho, pues después de la grandes devaluaciones de los años ochenta del siglo pasado, el peso perdió su poder de compra, un estudio que realicé hace poco muestra que el poder de compra de un peso (en su equivalencia de viejos a nuevos pesos) de 1982 no volvió a restaurarse hasta el año 2005, es decir lo que un peso de 1982 compraba en aquel año, no volvió a ser asequible hasta el 2005, sin embargo un peso del 2005 son mil de 1982 (recuérdese que el 1 de enero de 1993 la denominación cambió a nuevos pesos donde $1,000=N$1).

Ahora que es tema la súbita alza en el precio de las tortillas de maíz, cabe la pregunta ¿son caras? La respuesta es, depende para quien, muchos al igual que yo ni siquiera las consumimos con frecuencia, las hemos sustituido casi o totalmente por pan, tortilla de trigo, pan árabe u otro alimento similar, sólo las consumimos cuando comemos en la taquería de confianza. Pero para aquellos que se ahorran un peso en el transporte, quienes ganan menos de $3,000 pesos al mes, es decir el 65% de la población, si lo son. Cabe recordar que el salario promedio de los trabajadores adscritos al IMSS es $200 por día laborado, es decir, poco más de $4,000 al mes.

Sin embargo la óptica de análisis del problema me parece equivocada, porque no se trata de impedir que el precio de la tortilla aumente, sino de mejorar el nivel salarial del grueso de la población, si bien el mundo en general es pobre, existen unos cuantos mecanismos a través de los cuales se podría incrementar el bienestar de la población. Si realmente los hombres del dinero quieren evitar que la “izquierda” llegue al poder, deben buscar los medios para aumentar la riqueza del país, no sólo se trata de redistribuir, sino de acrecentar.

11 enero 2007

Llenar la botella

El ser humano llega a este mundo como una botella vacía, sin etiqueta y, afortunadamente, sin tapón. Ello significa que durante el tiempo que se tiene de vida dicha botella se llena de experiencias, conocimientos, emociones, placeres y sueños; pero desafortunadamente, las más de las veces, dicha botella es etiquetada antes de tener un contenido.

El llenar la botella es un proceso de enriquecimiento, pero muchas veces está se quiebra y jamás queda reparada, otras se le pone el tapón antes de tiempo, es decir antes de morir, y otras afortunadamente se rediseña, remolda y se transforma haciéndola más rica. Con esto la botella que es nuestra vida se logra asumir como plenamente nuestra; y la etiqueta más que una simple marca genérica, comúnmente identificable, es un libro de relatos que se convierte en una historia que muchos deberían leer.

Desafortunadamente las botellas excepcionales por definición no son frecuentes. Lo común es que las personas asuman que la vida es un formato prediseñado donde cada quien sólo tiene el deber de llenarlo conforme avanza el tiempo y siguiendo el patrón que los demás han marcado como el correcto. De algún modo es comprensible pues a la mayoria les es más sencillo ser aceptados y asimilados como una botella de Coca Cola que como un extraño vino que con el tiempo cambia de sabor y a veces madura y a veces se hace vinagre.

La vida de la mayoría de las personas está plagada de inercias, tanto positivas como negativas, las cuales son difíciles de romper. Las positivas también deben ser rotas pero para incrementarlas hacia algo más positivo y enriquecedor; por ejemplo no simplemente estudiar y sacar ochos, sino llegar a niveles de excelencia que requiere esfuerzos superiores. Las negativas deben ser rotas y requieren de esfuerzos aún mucho más grandes, por ello la mayoría de las personas se estancan en sus vida y asumen actitudes y hábitos viciosos que en vez de enriquecer sus vidas las hacen pobres y terminan corrompiendo; así llenan la botella con ácido.

Idealmente uno debería no simplemente romper las inercias que la sociedad, las costumbres y los valores nos marcan; sino también deberíamos preguntarnos como es nuestra botella ideal, imaginarnos todas las vidas posibles que podríamos vivir y así escoger la que más nos impulse a despertar todas las mañanas con el firme deseo de llenarnos la vida con las experiencias, sensaciones, sueños y retos que le den sentido a nuestro particular modo de entender la vida. Claro, para vivir una vida de diseños hay costos que se deben asumir, es un reto en si mismo y no cualquiera se atreve a asumirlo.

Aquí queda bien una canción de Joaquín Sabina... la del pirata cojo.

25 diciembre 2006

La autoestima un problema de salud pública

En mi opinión los humanos llegamos a este mundo como una botella de cristal transparente y vacía; sin contenido ni etiqueta y, afortunadamente, sin tapón. El hombre se construye a partir de ese momento y comienza a llenar su vida, su mente y su espíritu de sensaciones, experiencias, sentimientos y conocimientos; en este proceso se construye el “yo” y la identidad. Aunque este pareciera un proceso automático, la identidad es un proceso complicado y arduo, que tiende a tener resultados mixtos y complejos, la identidad implica también construir la autoestima, lo cual no es tarea fácil partiendo del punto en el que somos botellas vacías, es decir ¿cómo estimar el vació?

La autoestima a mi suponer es una consecuencia de la racionalización del instinto de supervivencia, sin embargo entre los hombres tiende a ser un constructo tan abstracto que suele confundirse con la imagen que uno proyecta de sí mismo. Es decir se traslapa con un valgo tanto como parece que valgo, mas no valgo por lo que soy porque no sé que soy.

Existen diversos análisis en los cuales se hace énfasis en la falta de autoestima como un problema contemporáneo que se manifiesta en síntomas sociales de descomposición como el alcoholismo y la drogadicción; esto pudiera ser una consecuencia del cambio de valores y una apertura ante los paradigmas ideológico-religiosos. La gente se ha desvinculado de los preconceptos que les permitían crearse una identidad y un yo.

La autoestima cuando es baja tiende a crear problemas de carácter individual, los cuales en lo colectivo generan fuertes conflictos y mal llevados conducen a la anomia. Basta ver los problemas de pareja para obtener más de un ejemplo, pues es fácil de entender que cuando dos personas de baja autoestima coinciden en sus soledades sólo se pueden tener malos resultados.

La baja autoestima es el principal causante de la depresión (enfermedad crónica que afectará al 25% de la población mundial para el años 2020), ello tiene como consecuencia la disminución en productividad laboral y un aumento en la incidencia de enfermedades y accidentes. En el mediano plazo enfrentaremos a una sociedad en fuga con grandes dosis de antidepresivos circulando por sus venas, aunado al alcoholismo, la drogadicción, la adicción al trabajo, la fuga en el consumo y la descomposición social generalizada.

Un principio para construir una alta autoestima es elevar la autoconciencia, en ello radica el reconocimiento de las carencias, fortalezas, debilidades, experiencias y conocimientos; buscando distinguir entre los útiles y los obsoletos. El hombre se construye a si mismo y crea un concepto de si, se llena de vida, conocimientos, experiencias, emociones y lo hace con la ambición de ser en sí un ser humano.

17 diciembre 2006

Ser o no-ser, o ¿cómo vivir el amor en tiempos posmodernos?

Decía un tío que el amor en una enfermedad, sufres palpitaciones, te da calentura y dices incoherencias, pero también decía que afortunadamente se cura con el tiempo. Pienso que la cura no es tan afortunada como él predicaba, dado que vida romántica es un modo de trascender y de disfrutar la vida.

Sin embargo parece que a muchas parejas el amor les resulta más una complicación que un beneficio; pues existe una fuerte tendencia a caer en relaciones codependientes en las cuales las personas se crean problemas y generan vicios dentro de sus relaciones, principalmente celos, chantajes, violencia; creando cuadros de baja autoestima, aislamiento social y en general un malestar anímico más que un placer.

Sin embargo parece también que es un problema que en el caso de los mexicanos tiende a agudizarse, pues la cultura católica pro-machista hace que los hombres en general estemos poco preparados para vivir relaciones de románticas libres, respetuosas de la integridad y de la individualidad del otro. Esto parece más estar vinculado con la idea de “pertenencia”: “mi novia”, “mi mujer”, “mía”; es ahí donde el concepto de libertad se pervierte, pues vivir una relación romántica no implica pertenencia, uno no posee al otro, simplemente ambos comparten su tiempo, cariño, amor, cuerpo, espíritu, ideales, etc.

Pareciera que, por lo que escucho de muchas mujeres, gran parte de problema es que los hombres que no han aprehendido a respetar a sus parejas y siguen aferrados a un esquema de relación de “macho Alfa dominante”. Sin embargo también las mujeres generan muchos de los conflictos en general, creo sólo son una exteriorización de problemas de baja autoestima en ambos casos (hombre o mujer). Pues basta ver cuantas malas parejas uno suele encontrarse en el tiempo, en realidad, la excepción son las parejas que “funcionan” bien; pues la gran mayoría vive relaciones tormentosas, monótonas, poco satisfactorias para ambos y en general están con el otro aun cuando no se siente bien mutuamente.

Parte del problema puede ser resuelto en el modo en que se definen las relaciones, en el amor hay muchos juegos y cada uno tiene reglas, muchas de ellas son reglas que se definen con el tiempo, otras deben ser principios básicos. Sin embargo lo difícil no es definir las reglas o conceptos, sino hacerlos válidos; toda relación es un concepto en sí, pero ello no implica poner “etiquetas”: “novios”, “amantes”, “esposos”, “concubinos”, etc. Porque las etiquetas tienden a ser lugares vacíos, lo relevante es, al final de cuentas, como se vive en la cotidianeidad el respeto al otro y como se comparte aquello que es el amor.

Lo lamentable del amor es la confusión que suele tenerse al creer que llorar, sufrir, chantajear, celar, controlar, determinar, imponerse sobre el otro y absorberle toda su vida y limitarlo a sólo estar con uno en todo momento, sea amor. El amor no es fácilmente definible, pero si es sencillo distinguir cuando no hay amor de por medio entre dos personas; porque uno de los dos no es feliz.

04 diciembre 2006

La pobreza

Abordar este tema siempre tiene bemoles que difícilmente se desligan de ideologías que como tales son poco reflexivas y tienden a ser dogmáticas. Usualmente se estudia la pobreza como un problema de carencia de satisfactores que se estratifican desde los más básicos hasta los más espirituales y menos materias. Existe toda una nomenclatura que pretende definir que es la pobreza, como se estratifican los distintos niveles y demás circunstancias que rodean este fenómeno de la naturaleza humana.

Efectivamente la naturaleza del hombre es la pobreza, somos carentes de capacidades físicas que a diferencia de los demás animales nos protejan del entorno o nos permitan hacernos más fácilmente de abrigo, alimentos y defensa. Empero poseemos una inteligencia superior que nos permite resolver muchas de nuestras necesidades. En esto no se repara con frecuencia, pues dicha capacidad es lo que permite crear la riqueza, término poco claro y más relevante y complicado que la pobreza, pues es obvio que ser pobre es estar próximo al estado de naturaleza, pero nos es obvio que tipo y que cantidad de riqueza nos aleja de modo colectivo de dicho estado.

Explicando la idea anterior es claro que el proceso de transformar el entorno para crear riqueza tiene costos colaterales que no se asumen dentro de los precios y costos de oportunidad inmediatos a la creación de riqueza, ejemplo es construir una cabaña de troncos de árbol y talar algunos bosques en el proceso. La cabaña resuelve una necesidad del hombre, el árbol caído tiene un costo medioambiental que no es inmediato para quien disfruta de la vivienda. En la suma de la creación de satisfactores los costos colaterales tienden a ser inmensos, un automóvil requiere de una infinidad de procesos que implican costos altísimos para todo el ecosistema, incluida la especie humana dentro del mismo, entonces cabe la pregunta: ¿debemos hacer más vehículos de transporte unipersonal o más autobuses colectivos?

El problema de los costos colaterales es que al no ser incluidos en el precio del bien creado distorsionan todo el ciclo económico, pues el crear riqueza sin asumir todos los costos genera pobreza en otro extremo de la ecuación. Es entonces que cuestionar a la riqueza es un enfoque más correcto del cambio de estado en la naturaleza humana; ¿cuán rico se es si se crea pobreza de por medio?

17 noviembre 2006

Ayrton Senna @ Monaco



In the mind of a winner...

...at any given circumstance you think you have a limit and you can go for this limit and you touch this limit and you say ok this is the limit... as so you touch this limit something happens that you can go a little bit higher with your own mighty power and your determination, your instinct and the experience as well... you can fly very high...

24 septiembre 2006

The Miniature Earth

A veces es difícil darse cuenta del nivel de riqueza que hemos alcanzado y aún con ello seguimos siendo pobres.

05 septiembre 2006

Sexto Informe de Gobierno

Una imagen dice más que 1000 palabras... no, mil palabras complementan algunas imágenes.

29 agosto 2006

EFECTO DOPPLER

La perspectiva es una noción relativa de lo que acontece, el observador que puede distanciarse lo suficiente de un fenómeno tiene la capacidad de apreciar detalles que sólo son evidentes cuando no se es parte de la cosa en cuestión.

El efecto Doppler es una consecuencia relativa a la velocidad del movimiento, la distancia y el tiempo que separa a un observador de una fuente de la que emanan ondas electromagnéticas (como la luz visible) o sonoras como la sirena de una ambulancia. En el caso de la luz si el objeto se aleja (como una estrella muy distante) su luz se desplaza a longitudes de onda más largas, es decir es más roja que en el momento de ser emitida; si el objeto se acerca su luz presenta una longitud de onda más corta, desplazándose hacia el azul. Esto es muy apreciable en el caso del sonido emanado por una ambulancia en movimiento, su sirena suena más grave cuando se acerca y más agudo cuando se aleja.

Sin embargo la perspectiva también distorsiona lo que acontece, por el efecto Doppler, es entonces que un mismo fenómeno social o económico tiene una connotación relativa al observador. Aquello que en su momento parecía grave y catastrófico (crisis política, económica e incluso emocional) tiene a ser suavizado conforme pasa el tiempo, es decir deja de ser grave (como el sonido).

Lo anterior implica que en el largo plazo todo suceso tiende a ser minimizado en la memoria (física, estadística, fotográfica, etc) los recuerdos, simplemente, parecen ser menos significativos que cuando afectaron en primera instancia. Esto que pareciera obvio, pues todos hemos sentido en alguna ocasión que simplemente “las cosas” ya no importan tanto; complica todos los métodos de análisis social (económico, político, psicológico, etc) ya que la “objetividad” que la perspectiva brinda no permite medir con exactitud el verdadero significado que “algo” tuvo en su momento.

Ejemplos sobran, ¿qué tan importante es hoy la crisis de 1994? ¿el “cambio” democrático del 2000? ¿el mega plantón del Peje dentro de 6 años? Dirían las abuelas que “las cosas” toman su justo lugar con el tiempo; pero lo dramático del asunto es que ni la literatura o el arte (menos la estadística) nos puede dar la medida puntual de aquello que ya no es; dado que el aparato crítico-analítico con el que evaluamos las circunstancias no está perfectamente ajustado a lo que aconteció. Incluso cuando usamos medidas constantes (precios constantes o que aparentan medir de modo estable el valor “algo” en el tiempo) no hace figura decir que un peso de 1980 tenía el mismo valor que un peso de 2005, pues si bien en precios constantes se compra “lo mismo” eso mismo ya no se necesita de igual modo.

Todo lo anterior permite una sola conclusión... mañana nada será tan grave como para ahogarnos hoy. Simplemente no sabremos que tan importante fue lo que pasó.

19 agosto 2006

El Político

El ser político

La dimensión política del ser es similar a todas las demás que lo componen, la social, la económica, la intelectual, la sexual, etc. La virtud del ser político es por definición controvertida, pues es más próxima a la virtud griega que a la virtud occidental contemporánea. Quizá la mayor virtud del político consiste en su capacidad para desplazar las restricciones que enfrenta, principalmente las morales.

El poder es la capacidad de cambiar el orden natural de las cosas o de cambiar la toma de decisiones de los otros. Pero el poder en abstracto no se posee con algún tipo particular título de propiedad, pues incluso las investiduras se ejercen y fortalecen a través del uso del poder. El poder tiene valor de uso y conforme al mismo se ejerce instantáneamente, es valor en cambio en la coyuntura mas no es posible cederlo como un bien, pues tal está personalizado y ceder el poder que se posee es similar a ceder la vida, por ello el político sólo se retira del oficio con la muerte.

El ser político es inherentemente perverso, pues corrompe el orden y estado habitual de las cosas. Empero no es trivial calificarlo como "bueno" o "malo" es decir bajo los cánones cristianos el político no se asimila como un ser social normal, sino que su misma marginalidad le infiere un halo que lo distingue de sus congéneres. Pero ello tiene un costo intrínseco que el político transmuta de algo meramente personal a un beneficio de la marginalidad. Es decir el modo en que el político asume sus costos es a través de una transferencia donde los otros asumen que es su deber defender la causa que este pregona, el político socializa sus costos y capitaliza las ganancias de modo individual para acrecentar el poder que ya ejerce.

Las herramientas del poder son tan diversas como la capacidad del político de proyectar su propia personalidad en tantos ámbitos como el actuar humano tiene; desde la rudimentaria fuerza física para ejercer violencia, hasta como la sutil capacidad de seducir al otro con el mero encanto personal. Todas las herramientas del político asumen y ejercen algún tipo de coacción, ello implica que toda actitud externada involucra un discurso con origen, fin y propósito; el político no conversa ni externa su verdadero sentir ni actuar (es posible que lo desconozca) sin embargo conoce el peso y fin específico de sus actos e ideas externadas. Todas ellas juegan con un sentido de la moralidad que media con la razón de los otros a través de despertar una contradicción sobre el propio sentido de la vida o del deber ser. En si el político abusa del sentido común de los otros pues es capaz de asimilar la coyuntura sin ser parte de ella; es decir el político no asume a la moralidad establecida como un valor absoluto que le involucre restricciones en su actuar; pero conoce y percibe la mayoría de las restricciones que definen la idiosincrasia de su rebaño. Conoce las reglas del juego, las usa, las ejecuta, pero jamás les otorga un valor que involucre para si mismo un freno en su actuar.

Quizá se suele asumir de modo instantáneo que el político sólo tiene como escenario la arena de la política pública, sin embargo el ser político vive en la cotidianeidad e incluso en el mismo actuar romántico del hombre (ser humano), ¿pues que acaso no es el matrimonio una institución política? el erotismo, la seducción y el enamoramiento, ¿son o no herramientas políticas de la libido?

Hay política en el lecho, en la mesa, en el romance y en el matrimonio, los amantes se seducen y convencen con argumentos de poder, que usualmente no saben manejar, ¿pues que acaso los celos no son el fracaso de toda argumentación política? y en este caso el amor no es más que un medio donde el fin es poseer destino del otro. Al igual que la ley tiene como objetivo restringir los deseos y medios de los gobernados.

El político tiene un juego, en el cual las reglas sólo existen para los demás y donde él es el único que posee la calidad moral para promulgar nuevas o para vetar las viejas, el propósito del político es mediar entre sus intereses y realidades usando como cuña su propio sentido de la moralidad. Esto es corrompiendo el sistema que le es contemporáneo diluyendo el poder de los que ya se habían establecido, la renovación es simplemente la nueva imposición de cánones y parámetros cuya utilidad es deslegitimizar el poder vigente e imponer de este modo el propio deseo.

¿Cuál es el motor del político? ¿De donde proceden sus motivaciones? Sólo el ego, la vanidad y las neurosis adquiridas en la infancia son lo suficientemente insaciables como para permitirle a un ser actuar incesantemente conforme al fin preestablecido. Es porque todo aquel ser que lleva al límite alguna de sus dimensiones, ha encontrado en ella la máxima de la satisfacciones y la más excitante de las ocupaciones.

Sólo otro político es capaz de dimensionar a otro político; competir en el juego y así no ser una ficha mas en el tablero donde se dirime quién tiene mayor capacidad de dominar en alguna coyuntura. En la cotidianeidad la política tiende a no percibirse, sin embargo está presente en cada una de la facetas que el ser humano ejerce.

01 julio 2006

Una infancia ochentera

Es extraño como el tiempo nos da perspectiva de los distintos momentos de nuestra vida, creo existe cierto efecto que la velocidad y el tiempo le imprimen a la vida, tal vez sea la teoría de la relatividad aplicado a la vida cotidiana, si hoy viajásemos a nuestro propio pasado veríamos que nuestra infancia no era tal como la recordamos.

En mi experiencia como economista hay un hecho que me es notorio, mi infancia ochentera sucedió en un entorno de gran crisis, recuerdo a mi madre agobiarse por como subían los precios, a mis padres discutiendo de por qué el gasto nunca alcanzaba. Recuerdo que escuchaba las noticias y vi en vivo el Pacto de Solidaridad y Convergencia Económica que testimoniaba y narraba Zabludowsky. Que también viví el temblor del 85 y recuerdo que los siguientes temblores nos hicieron llorar de pánico y miedo. Que en mi primaria comenzamos a hacer simulacros por si temblaba. Que no existían los microbuses, ni las combis, no, había colectivos tipo coche-lancha que hacían la ruta en pocos minutos, pues el desquiciante transito actual no existía. Curiosamente recuerdo que comprar azúcar a veces era difícil, que en Aurrerá solían acapararla y sólo la sacaban después de que se autorizaba el alza de precio. También recuerdo que la Conasupo nunca vendía cosas buenas y que Plaza Universidad era “cool” porque en realidad no existía nada más.

Hoy me dan risa los cines que presumen tener “Macro Pantalla” “Omni Pantalla” y tonterías por el estilo; ¿acaso ya no se acuerdan que el Dorado 70 tenía una pantalla más grande que una cancha de fútbol, que casi todos los cines sólo exhibían una película por temporada y que en Sanborns nunca atendían a los clientes?

Hoy sé algo grave, casi todos nos hicimos pobres en los 80, nuestros padres perdieron el poder adquisitivo en menos de un lustro, que de haber mantenido el que tenían en los 70, nuestras infancias hubieran sido, tal vez, más abundantes y cómodas. Recuerdo que la mortadela era un platillo común y que las lentejas eran muy frecuentes en la mesa. Que comprar bolillos en las panaderías Lena y tortillas en la tortillería era común porque en Aurrerá no vendían más que Bimbo.

Si, por suerte esos tiempos ya pasaron a la historia, la inflación no sólo nos quitó poder de compra, les robó a nuestro padres sus sueños, su tiempo y años de vida, si años de vida porque lo que ya tenían trabajado se hizo nada, todo se perdió un lustro, lo ahorrado se hizo poco y hasta el año pasado un peso de 1980 volvió a comprar lo mismo que un “nuevo peso” de 2005.

Hoy ya no soy un niño y me doy cuenta, que no me di cuenta que mi infancia sucedió en la peor década del México moderno, afortunadamente era un niño, pero hoy todo me hace sentido, el año en que yo nací fue de los últimos de abundancia y cuando aprendí a hablar, mi primera palabra fue inflación.

12 abril 2006

EL ALEPH (nueva época)

Hay momentos de transición en la vida que quedan en blanco en las páginas de los díarios personales, tanto virtuales como los clásicos de hojas de papel, tal vez lo importante no es contar que ha pasado, ni como sucedió ni que cambió de uno en el tiempo; tal vez lo único que logra trascender es... es uno mismo en el tiempo y en el olvido.

19 noviembre 2005

La evasión

La apabullante realidad se presenta de modo cotidiano ante nuestros ojos, la imperiosa necesidad de subsistir, a pesar de la razón, nos obliga a buscar los satisfactores necesarios: comida, vestido y vivienda; luego satisfecho esto quedamos obligados al ocio. Hay distintas teorías sobre el desarrollo del ser social del hombre, del porque la inteligencia humana ha sobresalido entre la de los demás seres vivos, pero no importa cual sea el modo, la razón o el fin. La realidad es que no lo sabemos, sólo nos queda la fe y la esperanza de creer que existe una razón para la vida y aún peor, para vivir.

Esos instantes en los que el hombre se encuentra solo consigo mismo, en los que puede escuchar su pensamiento, en los que el silencio abruma la mente y sólo queda pensar, pensar... ¿en que? En lo irremediable, en la existencia; en el sentido y los fines de las acciones, de las cosas y del instinto, ya saciada el hambre sólo queda esperar a que se vuelva a sufrir para volverla a saciar, ya cubiertos del frío sólo basta esperar el verano y preocuparnos nuevamente por el invierno, ya encontrada la casa se necesita de nueva cuenta mantenerla en buen estado.

Marxistamente hablando, ya satisfecha una necesidad sólo queda el esperar el sufrir la siguiente para saciarla. Necesidad tras necesidad, día tras día, momento tras momento encontramos una nueva manera de evadirnos del buscar una respuesta concreta, certera y definitiva a nuestra existencia. La evasión sólo constituye el mecanismo que lleva a la acción y nos aleja del silencio de la mente, del espíritu curioso de si mismo y de la falsa esperanza de que un dios nos conceda gracia eterna en la siguiente vida. Los placeres sensitivos inundan la mente de sensaciones que nos evaden de la búsqueda de la respuesta. Los placeres estéticos supuestamente engrandecen el alma, pero la contemplación no basta para saciar nuestra máquina devoradora de miedos e interrogantes que es la mente humana.

La mediocridad y el conformismo no son sinónimos de satisfacción, aquel que hace consiente su mediocridad y en ella intenta ser feliz sin superarla sólo justifica su falta de voluntad para encontrar los activadores internos que lo lleven a crecer, a crear y a seguir. No es la vaga idea del progreso en la que más y mejor significan pleno, no, no es el perfeccionamiento lo que lleva a la vanidad, sino al contrario.

Sólo nos queda la idea de la trascendencia, pero no hacia a fuera, sino hacia adentro, el íntimo sentido de satisfacción personal al haber vencido el vicio interno de la evasión y el miedo, de la incertidumbre, la trascendencia histórica es finita, tal vez un par de épocas, de milenios según haya sido nuestro logro, permaneceremos en la memoria de nuestros congéneres, pero de ahí, sólo la nada, el vació infinito que contiene al universo, la fría muerte de la lápida o la urna, el momento final en que nada de lo hecho permanecerá, nada de lo escrito será vuelto a leer y nada de lo pensado tendrá validez, sólo el olvido. La trascendencia será un instante en la eternidad, tan breve como el último suspiro.

La nada, el vació y la nulidad de la efímera existencia, nada más que el silencio, no hay ilustres en la eternidad, no hay sabios en el universo, no hay vida más allá de la nuestra, sólo queda el silencio que abruma una mente más que se intriga en buscar la respuesta a la eterna pregunta que carcome el íntimo espíritu humano ¿cómo y para qué vivir?

08 noviembre 2005

La sesentona

El placer que produce la apreciación estética de la belleza es per se objetable, tal vez exista una percepción naturalista sobre la belleza, de lo agradable, de lo hermoso por si mismo; pero por otra parte también existe una visión “escolar” (que se forma en alguna escuela del pensamiento) donde lo bello se logra apreciar después de un proceso de aprendizaje y entrenamiento que prepara para la degustación de las expresiones y productos tanto humanos como naturales que potencialmente son bellos.

En la postura naturalista, todo lo humanamente aprovechable y proveedor de placer puede ser bello, bella es una fruta dulce que alimenta, bella es la laguna que alimenta y refresca, bella es una mujer joven y fértil que puede proveer hijos. Y en ese mismo tenor una alimaña ponzoñosa es repulsiva, un individuo físicamente desfigurado por nacimiento o por accidente que atente contra la permanencia de una especie sana también lo es. En la visión “escolar” un araña es bella por su configuración física, por sus habilidades y por la potencia de su veneno, una erupción volcánica es bella aun cuando la lava destruye pueblos enteros y mate gente.

Todo es cuestión de apreciación, es decir de un aprendizaje social o individual, la música "clásica" se aprende a distinguir apreciando los compases, las melodías y las armonías e igualmente la habilidad de los ejecutantes. A diferencia de la música tribal, donde los ritmos de tambores incitan a la violencia, a la pasión sexual y a la alegría por ser replicantes de sonidos y ritmos propios del cuerpo que no necesitan de interpretación alguna para distinguir el ánimo que desean proyectar, pues simplemente se sienten.

Entonces, en estas distinciones (la naturalista y la escolar) se puede analizar que el homicidio per se es aberrante y estéticamente desagradable en una visión naturalista, pues va en contra de la vida misma y del género, ello lo hace moral y socialmente reprobable. Pero ¿cabe la visión escolar donde dicho acto pueda ser estéticamente apreciable? por ejemplo la cacería ¿es estéticamente bella o repulsiva? Cuando es "deportiva" (es decir no cuando se caza por necesidad de sostenimiento de la vida) se realizar para disfrutar: la potencia del acecho sobre la presa, el predecir su comportamiento, el tenderle una trampa y el usar el arma correcta para que de modo certero su vida culmine por el acto propio. Claro que es estético "el arte de matar", pues la complejidad y sofisticación del acto es equiparable con el ejecutar una pieza maestra con perfección y maestría, es decir, todos pueden matar salvajemente a una presa o en defensa propia, todos pueden poner las manos sobre el piano e intentar ejecutar una pieza, pero muy pocos son virtuosos del instrumento y logran deleitar el oído con ello.

Luego sucede que un asesino serial puede desarrollar maestría en el arte de matar, sofisticar habilidades, usar herramientas, predecir movimientos y analizar comportamientos, sistematizar técnicas de muerte y de reducción de la evidencia, degustar la crueldad e imponerse metas y objetivos a superar, jugar contra el sistema de justicia y evitar ser descubierto, vivir vidas paralelas y nunca ser capturado. ¿¡Acaso no hay arte y sofisticación en ello!? El peor de los asesinos en una visión escolar ¿puede ser el mayor de los artistas? Yo creo que si, Hannibal Lecter, Jack el Destripador, el Mata Viejitas, (no importa si son ficticios o reales), etc., son artistas; al igual que los grandes toreros, como Silverio Pérez, Manolete, etc. que sofistican el arte de matar, que asedian a un animal que si bien no es indefenso y es perfectamente sano, no es equiparable en inteligencia al hombre. La fiesta brava es bella, porque sofistica una habilidad humana perversa, la de matar estéticamente. Si, si hay arte en el vestido de luces, en las habilidades del matador, en la potencia de los rejoneadores y de los picadores, en el sostenimiento e inversión en capital y trabajo para lograr tener una presa digna de ser matada, pues no tiene sentido matar a un becerro sin astas y debilucho; ¡no!, el reto es matar a un toro de lidia, harto bravo, fuerte e incluso más sano que cualquier humano, ese es el reto, ahí está la sofisticación ello es parte del arte y en efecto no cualquiera puede hacerlo; muchos han muerto en el intento y pocos se llevan sus medallas, sus rabos y sus orejas. Incluso pensando que el objetivo primordial no fuese el matar al toro, todo el proceso de la lidia es tortuoso para el animal.

Igualmente los asesinos más sofisticados conservan sus trofeos, orejas, narices, cabelleras o el cadáver completo en el sótano de una casa vieja, como cazador que trae del Africa una cabeza de león, un colmillo de elefante o el torero que conserva el rabo y las orejas, junto con la ovación de quienes gustosa y deleitantemente aprecian la estética de tan asombrosa arte que atenta contra la vida y que cuya estética es tan sofisticada como la de cualquier gran homicida.

Se han cumplido sesenta años de la inauguración de la Monumental Plaza México, donde han muerto miles de toros en un arte aberrantemente estético y donde algunos que han carecido de maestría han muerto como los asesinos que han sido atrapados, en una humillación pública al ser muertos (o atrapados) por su presa a causa de sus errores y falta de habilidad. Hoy cabe la pregunta, ¿se tiene como sociedad la calidad moral de reprobar a un gran asesino serial cuando se aplaude a un gran torero?

Aclaro que no es lo mismo un homicida que mata al calor de la embriagues o de la furia de los celos o de la humillación; tampoco aquel que mata por accidente o por violencia de algún tipo de baja pasión, sólo aquel que mata con arte y maestría es equiparable con aquel que torea con arte, pues no es lo mismo cundir a un cachorro a palos o matar a pedradas a un pájaro; que torear a un gran toro de lidia. Sólo hablo de la muerte sofisticada: de aquella que necesita escuela, tiempo y virtuosismo para ser ejecutada, aquella que necesita de un fino paladar para ser degustada. Aquella que los grandes intelectuales y opinólogos juzgan como bella, porque lo es, pero lo es desde el extremo opuesto a lo natural, lo es porque es en extremo cruel, aberrante y sofisticado. Una gran aberración, una gran erupción, un gran santuario a la muerte, el más potente veneno, todos ellos son tan bellos como el nacimiento de un ser hermoso, como la más hermosa flor, como el mejor de todos lo vinos o la mayor de la obras arquitectónicas.

¿La sesentona, un altar a la muerte o un espacio de arte?


16 octubre 2005

La obesidad

Alguna vez ya escribí sobre este tema y es porque en particular me preocupa, ya que mucha de mi gente más querida es obesa.

No es que yo exagere o que sienta tener algún grado de superioridad moral por haber vencido la obesidad y hasta el momento seguir manteniendo una figura esbelta; tampoco es porque crea que ser delgado es una cuestión meramente estética o de vanidad, sino que la obesidad es una enfermedad terminal, que al igual que el cáncer, la diabetes y el SIDA lleva a una muerte lenta, dolorosa, miserable e indigna.

En mi experiencia personal la obesidad se relaciona con un problema de auto estima, con un desorden alimenticio generalizado que en mi vida ha migrado desde la vigorexia, a la glotonería y luego a la anorexia, trastornos que padecí entre los 16 y los 23 años. La obesidad en particular obedece a varios factores, entre ellos: la ansiedad, el estrés y la falta de autoestima.

La comida es vital para la vida, por ello ingerirla produce placer, comer grasas, proteínas y en particular azúcares produce un placer adictivo dado que el cerebro está configurado para compensar con endorfinas la ingesta de cualquier alimento que los contenga. Desde que somos seres vivos hemos logrado sobrevivir a través de consumir estos alimentos, lo cual nos lleva a luchar intensamente por obtenerlos.

Sin embargo el exceso de alimento genera una sobre acumulación de energía en forma de grasa, que al nunca ser requerida en suficiente cuantía, dado que -en general- las hambrunas no son comunes; produce problemas de salud graves como: hipertensión, diabetes e incluso cáncer (recientes estudios relacionan a la obesidad con el cáncer); eso sin contar la disminución en la calidad de la vida sexual, rendimiento intelectual, etc. La obesidad es una enfermedad degenerativa que causa la muerte anticipada.

Hay casos de obesidad causados por problemas endocrinos, pero en general la obesidad es un problema de hábitos alimenticios, pues basta con saber que menos del 0.1% de la población mundial tiene problemas endocrinos y en el caso de México 55% de las mujeres y 45% de los hombres son gordos u obesos. El sobre peso no es una cuestión relativa, sino absoluta, pues en mi experiencia muchas veces uno se compara con aquellas personas que tienen más de 30kg de sobre peso y entonces uno piensa que los quince de más que tengo no me hacen gordo, para fines prácticos basta tener un poco de grasa abdominal lo suficientemente extensa como para formar una lonja visible a simple vista que denota sobrepeso.

El obeso es un caso extremo de gordura, el cual se caracteriza por más de un 15% de sobrepeso, es decir la obesidad es pesar 80kg cuando se debe pesar 70kg. Actualmente existen distintas posiciones ideológicas respecto a la obesidad, una es el "aceptarse" como gordo y feliz, lo cual es un grave error, pues ello es equivalente a decir "si, soy alcohólico y que". Otra que equivale a decir también los gordos son bellos, pero repito no es una cuestión de estética sino de salud, sin embargo cualquier persona saludable es atractiva en general. No existen enfermos guapos o atractivos, pues aún cuando sean modelos de pasarela pueden ser repulsivos si están enfermos, incluso cuando despiertan compasión. Un obeso es tan repulsivo como una persona con cáncer en la piel o un diabético con aroma a vinagre; igualmente repulsiva lo es una anoréxica o bulímica con apariencia de muerto.

La obesidad no debe ser aceptada, debe ser combatida y, por más que nos acostumbremos a ver gordos, fumadores y alcohólicos no debemos considerarlos como un sexy fumador, un borracho alegre o un gordito lindo; muy al contrario. Cuando yo era obeso perdí toda noción de mi físico, me veía al espejo y decía: "delgado no soy, pero obeso... tampoco, si acaso estaré algo pasado de peso"; sin embargo llegue a pesar 95kg, lo cual me calificaba como un obeso del tipo 1, dado que como máximo debo pesar 75kg. Incluso llegue a pensar que ser gordo era equivalente a ser feliz y de igual modo que estando gordo le era más atractivo a las mujeres. Pero todo lo contrario.

La obesidad disminuyó mi calidad de vida, mi rendimiento físico, mi rendimiento intelectual. Mi vida en general se convirtió en un proceso de comer compulsivamente y desordenadamente, cinco comidas al día, 2.5 litros de coca-cola al día, nunca dije, gracias ya fue suficiente e incluso me disgustaba con mi madre cuando me servia porciones suficientes más no excesivas. Tres bisteces, doce tortillas, un aguacate entero y un litro de leche al día, más el refresco, las golosinas, el pan dulce, etc.

Hubo un día clave en mi vida, pues aún cuando una vez ya había bajado de peso, fue más por anorexia que por salud, ese día en particular me vi al espejo, me observé con cuidado, me miraba en varios ángulos, veía mi cara, mi cuerpo, la descomunal panza y la papada, ese día me di vergüenza de mi mismo, sentí repulsión de mi estado, me sentí gordo, feo, casi lisiado. Ese día decidí cambiar y empezar una nueva vida, hacerlo bien, no matándome de hambre sino comiendo saludablemente, dejando la comida chatarra, cero refresco, cero golosinas, cero papas fritas y dulces.

Decidí dejar la coca-cola, que marca para mi la adicción más severa que he padecido; para hacer referencia a ello una amiga que no había visto hace cinco años me dijo, "¡¿apoco ya no tomas coca-cola?! yo no te concebía sin una coca-cola en la mano, siempre estabas tomándola a toda hora" y es cierto, casi siempre era lo primero que consumía al despertarme, lo que bebía en vez de agua y con lo que acompañaba todos mis alimentos.

Dejar la coca-cola fue un proceso de 15 meses muy difíciles pues no dejaba de desearla, soñaba que la bebía y aún cuando mi cuerpo dejó de necesitarla mi mente se cuestionaba si ahora que ya no era adicto podía consumirla moderadamente, hasta un día que decidí jamás volver a beberla, pues no la quería, no la necesitaba y además ya no me gustaba ese sabor (extrañamente ahora el simple hecho de pensar beberla me produce asco).

Dejar el refresco sólo fue el primer paso, luego vino dejar de comer en exceso, conformarme con porciones moderadas, un bistec en vez de cinco tres tortillas en vez de doce, un cuarto de aguacate al día en vez de uno y cero leche en vez de mi habitual litro. El proceso duró desde septiembre del 2003 hasta diciembre de 2004 en que baje 17.5kg para pesar 75kg que es mi peso promedio máximo, pues mi ideal es 72.5kg.

Debo decir que mantenerme en 75kg ha sido una prueba de disciplina férrea, la tentación existe, cada día debe vencer la gula, el antojo y comer saludablemente, ahora, nadie que me haya visto más de dos veces me concibe sin una botella de agua simple en la mano, bebo mínimo tres litros al día.

Vencer el sobre peso no es un reto inalcanzable, es un deber personal, es un compromiso con la vida, no se puede rechazar el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, el suicidio e incluso el homicidio y la tortura mientras uno mismo se aniquila en el sobre peso, la nicotina, el alcohol o alguna otra droga.

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28 septiembre 2005

El superhombre

Al igual que el éxito, la mediocridad es también un estado interior. Para aquellos que en algún momento hayan practicado un deporte sabrán que existe un muro que los detiene de avanzar más, más rápido, más alto, más lejos. Ese muro es más un bloqueo mental de aquello que uno se siente preparado para lograr, que un límite de lo que el cuerpo mismo resiste. Es la barrera psicológica es agotamiento mental más que físico.

El punto es; que esa barrera nos es íntimamente perceptible, pues aun cuando se haya logrado un record olímpico ese éxito externo tal vez sea un fracaso en lo personal; pues si alguien debe estar conciente de cual es nuestro propio límite somos nosotros mismos, el fracaso no es fallar en una tarea o labor específica, sino fallarnos a nosotros mismos en aquello que nos sabemos capaces de realizar.

Un ejemplo podría ser Carlos Slim, un hombre de "éxito" social y al parecer también en lo íntimamente personal; pero supongamos que aun teniendo todos esos logros, cuando llega la noche y apaga la luz, se hace el silencio y justo antes de cerrar los ojos para conciliar el sueño siente algo que lo incomoda en el fondo de su ser, se da cuenta que ha fracasado, que es un mediocre, que no ha ido más allá de su límite psicológico y que para colmo ha pasado la vida haciendo dinero y dinero porque se enajenó en ello para no pensar en si mismo, para no superar su propios miedos y vicios, porque no se atrevió a vivir como él quería y vivió como la tradición familiar le impuso. Eso sólo lo sabe él.

En la cotidianeidad es común encontrar ese tipo de gente, aquellos que tuvieron tanto miedo de enfrentarse a sus propios demonios que se fugaron de la realidad en el trabajo, el vicio o el enajenamiento. Aquellos que suelen ser jefes de un departamento y que tratan con altanería a sus subalternos, aquellos que porque tienen dinero son pedantes y soberbios y aquellos que son eruditos en una materia y tratan como pendejos a todos los demás. Esos son fracasados, son gente que saben que lo único que tienen en la vida es su trabajo, su dinero o sus títulos colgados en la pared; son los cobardes que no se atrevieron a vencer sus miedos e inseguridades, que se alejaron de su realidad y la enterraron en un vicio en particular.

La vida sin mediocridad es harto difícil, pues involucra luchar contra las grandes debilidades del hombre, significa apreciar más la trascendencia que el placer inmediato, en cierto sentido los hombres excepcionales son unos reprimidos, porque ponderan más el largo plazo y se privan de lo inmediato con tal de lograr su propia meta para después superarla.

El placer es la parte más animalezca del ser del hombre, es gracias a la función placer-displacer que el hombre ha logrado la supervivencia y la conservación de la especie. Pero la búsqueda del placer por el placer mismo es viciosa, pues es vicio sucede cuando se pondera el placer físico sobre el gozo espiritual. Un trago de alcohol, una bocanada de humo, el intenso sabor y olor de la comida, el orgasmo, todos esos placeres son casi inmediatos, pero el gozo; eso toma mucho en suceder.

El gozo en primera instancia es una acto superior de conciencia, es la sublime percepción de saber que lo que uno hace está bien hecho, está fundamentado en un principio de vida y tiene un fin específico; el gozo no es una vida alejada de los placeres corporales, pero es la variación entre el burdo placer y la exquisitez. La exquisitez es un acto de razón, es la apreciación de lo estético dentro de lo cotidiano, pues ¿acaso hay algo más cotidiano que el comer, que el fornicar? Son actos indispensables, pero la diferencia entre la practica del virtuosismo estético en búsqueda del gozo está en función de la moderación, de la renuncia a placeres goloso y la exclusión de las adiciones. Pues si bien se puede encontrar lo estético en el fumar, es más que conocido que es nocivo para la salud; al igual que el sexo orgiástico, la glotonería y demás actos que van en contra de la vida misma.

La templanza de la mente sobre el cuerpo es el camino al gozo.

21 agosto 2005

Temas no resueltos

Hay un par de temas en mi vida que son controversiales, el que hoy quiero platicarles es acerca de la paternidad. El instinto de conservación, tal cual, es una pulsión por la reproducción, no perse; sino a través del placentero acto sexual. Al menos todos los mamíferos gozamos del orgasmo, por ello en la búsqueda del placer sexual nos reproducimos.

Pero a diferencia de los demás animalitos del señor nos jactamos de tener conciencia, es decir, reflexividad sobre nuestros actos e historia de vida. Ello nos coloca en un plano distinto, que se caracteriza por el predecir la consecuencia de los mismos, de ahí radica que la mayor parte de nuestro actos instintivos se conviertan en una elección. En la actualidad la anticoncepción está ampliamente difundida y el acceder a métodos que prevengan el embarazo es factible para casi cualquier persona en el mundo occidental, incluso; las personas de más bajos recursos pueden acceder a ellos de un modo. Pero sin el afán de ser utópico, quiero pensar que existimos al menos un 40% de personas que relativamente podemos realizar nuestras decisiones sin mayores complicaciones, entonces: ¿por qué tener hijos?

Hay quienes dicen que la vida es el mejor regalo que puedes darle a alguien, es extraño pues para que ello suceda “recibir un regalo” es necesario primero existir. Sin ser fatalista la realidad es inminente y la mayor parte de la población mundial en el presente e incluso históricamente ha vivido en condiciones de miseria, esclavitud, hambruna, epidemia, mutilación, humillación y adoctrinamiento que en general ha hecho vivir a miles de millones de personas una vida plagada de miseria y sufrimiento; tanto físico como espiritual. Incluso aquellos más favorecidos sufren también otro tipo de pesares. De hecho mi supuesto “sufro luego existo” es condición sine qua non a la vida y existencia misma.

Para ser padre de alguien no es necesario concebirlo, hay miles de millones de niños en el mundo necesitados de cariño, amor y cuidados. Entonces ¿para qué uno más? si ya existe uno que necesita de nuestro amor. Es entonces cuando la paternidad por decisión de concepción es el acto más irresponsable y egoísta en el que una pareja o individuo puede incurrir. Me explico, la existencia es una condena de la cual uno sólo se libra a través de la muerte, la mayor parte de los seres somos y seremos intrascendentes tanto para nosotros mismos (la evasión del ser, la fuga y la vacuidad; son temas para otro blog) como para los demás y la historia universal, incluso aquello que han logrado perdurar milenios en nuestra memoria conforme al tiempo serán olvidados por todos. Entonces la trascendencia no existe más que efímeramente, el trascender a través de otro ser es una necesidad de llenar aquel vació que no logramos saciar por nosotros mismos y; la necesidad de querer, amar, proteger y cuidar a otro ser como un sentido de utilidad o romanticismo simplemente es la cumbre de la vanidad, egoísmo e intrascendencia misma del ser.

Ahora bien, digo que este tema es controversial en mi vida porque me lo he cuestionado del modo anterior infinidad de veces, es decir como desde hace seis años, ello implica que en ocasiones llego a la conclusión de que me encuentro en lo cierto y que el hombre en su bestialidad no reflexiona sobre la existencia y condena al no nato a existir; incurriendo en vanidad y egoísmo puro. Otra conclusión es aquella en la que dudo de mi elocuencia y pienso que muy seguramente me encuentro equivocado y que soy víctima de mi edad y que seguramente pensaré distinto cuando “madure” un poquito (dicen que aquello que madura comienza a echarse a perder).

En fin, se aceptan comentarios. Yo en este momento sigo pensando que concebir es egoísmo puro, que la vida y la existencia son una condena y que ya vivo es mejor vivir que morir, pues la vida tiene placeres que en el limbo no se conocen. Por otro lado pienso que la necesidad querer, proteger y cuidar puede ser saciada a través de la adopción, pues mis necesidades complementan las de otros al saciarlas mutuamente.

19 julio 2005

Psicosis varias

Hoy confirmé que mi psicosis no es tal, tal vez a ustedes también les pase; escucho música sin escucharla, estúpidas cancioncillas, principalmente cursis y dramáticas, circulan en mi mente con frecuencia obsesiva y sin que exista alguna fuente de emisión sonora cercana. Es algo que suele sucederme con alguna frecuencia, no lo tomaba con seriedad y pensaba que era un proceso del tipo neurótico-obsesivo, pero no es así, sucede que existe un fenómeno neurológico (relacionado con la epilepsia o la vejes o la sordera) poco estudiado que son las alucinaciones auditivas; no es un proceso psicótico como cuando escucho voces que me ordenan matar a Bush o al Papa. Sino son procesos neuronales que suceden en una parte de la corteza cerebral que se encarga de analizar la música -no el sonido en general- los acordes, compases, ritmos, etc.

Todo esto para decir que tal vez existe un proceso alucinante similar que le dice a nuestras pequeñas mentes "los homosexuales son seres del demonio que se van a quemar en el infierno", "los negros son subhumanos", "los gringos son pendejos"; etc. En realidad el sistema analítico del hombre no es tal, pues no se suele mover cotidianamente de un modo racional científico, sino más en el sentido de un conformado por creencias, conocimientos y prejuicios.

Sucede que en estos días los homosexuales españoles ya pueden ejercer el derecho de ser reconocidos por el Estado como una institución, es decir pueden realizarse cívicamente como una familia fundada en un matrimonio; luego ello les permite adoptar niños y ello implica que una pareja de homosexuales educará a un ser modelable (otras implicaciones más importantes son las económicas, por ejemplo la seguridad social entre cónyuges). Ello pone los pelos de punta a quienes temen que estos "pervertidos" dañen el desarrollo de los infantes y los conviertan en homosexuales; esto no es más que una estúpida creencia sin ningún juicio o conocimiento lógico, pues para refutarla basta con señalar que en la actualidad la inmensa mayoría de homosexuales han sido educados en matrimonios heterosexuales e incluso católicos, eso si de más miedo, al parecer existe una alta correlación entre ser hijo de una mamá (mujer) y papá (hombre) y ser homosexual.

El prejuicio en general crea insatisfacción en la vida, el "creer" que la vida debe ser de un modo u otro en vez de sólo vivirla tal cual es, hace que la gente estereotipe su modo de vivir y de pensar. En realidad no creo que tener padres heterosexuales sea condición para la felicidad, ni el tener padres homosexuales una para la perversión o infelicidad (como postulan los grupos dogmáticos). En general un niño más que ello requiere de amor, paciencia, ternura, educación, alimentación, salud y otras cosas que generalmente no sólo son provistas por un padre biológico; es decir pueden ser dadas por un tío, abuelo, conocido o padre putativo (adoptivo, no quise decir homosexual).

A los moralmente angustiados por el fenómeno homosexual deberían ocupar su tiempo más en fomentar la paternidad responsable en cualquiera de sus modalidades, evitar que los no aptos procreen a través de campañas de anticoncepción y fomentar la denuncia al maltrato infantil.